La atracción irracional que provoca estar enamorado no es más que una reacción biológica del cerebro Póngase en situación: tiene palpitaciones, le sudan las manos, las pupilas se dilatan y disfruta de un repentino optimismo que nadie comprende. No hay duda, el diagnóstico es claro: está enamorado. Incluso los más duros no pueden negar que en algún momento han perdido las ganas de comer y de dormir pensando en una persona que les atrae de una forma casi irracional. En definitiva, este estado placentero es una de las emociones más naturales del ser humano. Por desgracia, la ciencia quita toda la poesía a la «fase de imbecilidad transitoria» que decía Ortega: el enamoramiento no es más que una reacción bioquímica del cerebro.
13 feb 2001 . Actualizado a las 06:00 h.El amor no es un hielo abrasador ni un fuego helador. Tampoco una herida que no duele, aunque lo dijera Quevedo. Es sólo el resultado de hacer en el cerebro un potente cóctel a base de dopamina, feniletilamina y otras sustancias. Aunque por fuera no se vea, en la forma de actuar del sospechoso de enamoramiento se aprecian algunos indicios. Sin motivo aparente para el resto de la humanidad esa persona está optimista, se siente más comunicativa, segura de sí misma y deja de percibir con preocupación los problemas. En su cerebro, la racionalidad ha pasado a segundo plano y se actúa, igual en Japón, Buenos Aires o Santiago, como lo hacían los hombres más primitivos. Mientras tiemblan las piernas, se tartamudea y los nervios se adueñan del estómago en presencia de la persona por la que se siente atracción. El cerebro está de fiesta. Cerebro primitivo El sistema límbico, una de las partes mas primitivas e irracionales del cerebro humano, toma el mando de la nave. Es el centro de las emociones y en la fase de enamoramiento sólo tiene un objetivo: la conquista de esa persona. «La finalidad que prima, que subyace en el subconsciente es el instinto de perpetuar la especie, por lo que el resto de las necesidades pasan a segundo plano», señala el internista José Antonio Torres. Por eso, ni se duerme ni se come. Son funciones que pasan a segundo plano. Las hormonas sexuales también están alerta y se está más predispuesto al contacto físico. ¿Cuánto dura el enamoramiento? Según los médicos varía en función de las personas, pero hay coincidencia al opinar que este estado no puede mantenerse de forma indefinida. Primero, porque el cuerpo no resiste. Según la experiencia práctica, el sexo femenino suele ser más racional que el hombre en el enamoramiento. «Al parecer es genético», asegura Torres. Incluso algunos científicos se atreven a localizar la razón: está en la rama K del cromosoma 17. Pura poesía.