La conducta del médico británico puede obedecer a un caso de desdoblamiento de personalidad ¿Es Harold Shipman un enfermo o un criminal en serie sin escrúpulos? El informe dado a conocer ayer por el Gobierno británico no entra en los pormenores de la conducta del médico asesino que puedan explicar a ciencia cierta los motivos por los que cometió los crímenes. Para el juez que lo condenó el pasado año a cadena perpetua, Shipman actuó «de forma calculada y a sangre fría, sin compasión». Sin embargo, para los psicólogos y psiquiatras ingleses que trataron el caso es un «hombre ambicioso que, decepcionado de la vida, asesinó a mujeres de mediana edad por alguna compleja razón psicológica».
05 ene 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Arrogante, ambicioso, muy seguro de sí mismo y que aprovechaba cualquier momento para hacer alarde de su inteligencia y despreciar a los demás. Éstos son algunos de los rasgos que se conocen del carácter de Harold Shipman, pero insuficientes para entender cómo una persona aparentemente normal pudo perpetrar cerca de trescientas muertes. Francisco Alonso Fernández, presidente de la Asociación Europea de Psiquiatría, cree que en la personalidad de Shipman puede convivir la maldad y la demencia psicopatológica, «aunque -explica- me inclino más por la enfermedad para explicar su caso». A juicio de Alonso Fernández, la conducta de Doctor muerte obedece a un «caso común de desdoblamiento de personalidad, en el que permanece oculto su mundo interior, mientras que en su convivencia con los demás parece una persona normal». Alonso Fernández explica que en los casos de desdoblamiento de personalidad influye en gran medida el hecho de que el afectado viva sólo o no tenga una relación fuerte de convivencia con otra persona. Shipman, casado y con cuatro hijos, está separado y vivía solo. Otros hechos que pueden influir en la conducta del médico son su adicción a las drogas, «que agrava profundamente su cuadro psicopatológico», y la pérdida de su madre a temprana edad. «La conducta de Shipman -indica Alonso- puede tener un mínimo de nobleza si se tiene en cuenta que pudo ayudar a morir a muchas mujeres ancianas para evitarles los sufrimientos que padeció su madre, enferma de cáncer. Pero es sólo una hipótesis». Shipman, por otra parte, no es el único médico involucrado en muertes en serie. Jack Kevorkian fue acusado de ayudar a morir a más de 130 pacientes, David Harvey ayudó se declaró culpable de 24 homicidios cometidos entre 1983 y 1986 y una enfermera vienesa, como en el caso de Kevorkian, aplicó la eutanasia a su manera al suministrar un medicamento a setenta pacientes para facilitarles la muerte. «Parece demostrado -explica el psiquiatra Alonso- que los profesionales sanitarios que no tienen una vocación íntegra pueden derivar en conductas sádicas».