El vertido de alquitrán llega a las playas del centro de la ciudad de A Coruña

EMILIANO MOUZO A CORUÑA

SOCIEDAD

XOSÉ CASTRO

Los técnicos atribuyen a la acción del temporal la llegada de los residuos al litoral norte de la Comunidad Los ciudadanos coruñeses se llevaron ayer un buen disgusto cuando descubrieron que las playas de Riazor y Orzán estaban cubiertas de «chapapote». El alquitrán no venía de ningún petrolero embarrancado en la costa. Estas bolas están apareciendo desde el jueves por el litoral, desde A Mariña hasta la Costa da Morte. Todo apunta a que el producto contaminante procede de la limpieza de tanques realizado por uno o varios petroleros. El temporal con vientos favorables favorecen su aparición.

12 oct 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

El fuerte oleaje que ayer afectaba a los arenales de Riazor y Orzán no era común. El color blanco de las olas se veía teñido de color negro e irisaciones similares a las que producen los hidrocarburos. ¿Qué estaba sucediendo? La respuesta estaba donde morían las olas. Un gran arco de bolas de chapapote marcaban el límite de la resaca, hasta donde llegaba el mar. Todo era negro, la arena, las algas, y los zapatos las gentes que, sin darse cuenta, caminaban o hacían deporte por los arenales. También los perros _cuyos dueños no cumplen la prohibició de acceso de los animales a las playas_ notaban como sus patas se impregnaban de un líquido pegajoso. Luego el chapapote ya aparecía en las escaleras de acceso a los arenales, donde la gente limpiaba el calzado, o en las baldosas o bancos del Paseo Marítimo. Limpieza en altamar ¿Por qué aparecieron estas bolas de alquitrán? Los técnicos apuestan por que un capitán sin escrúpulos de un petrolero ordenó limpiar tanques. Para ello se utilizan detergentes que en contacto con el agua hacen emulsionar los restos de hidrocarburos. La intención es que las bolas al ser expulsadas se vayan al fondo del mar. Pero a veces no ocurre. Según los técnicos, la limpieza pudo realizarse a la altura de Inglaterra y que las corrientes y el temporal arrastraron los restos hacia la costa gallega.