Los ruinas del mar Negro dan una base científica al diluvio universal

FRANCISCO DOMÉNECH A CORUÑA

SOCIEDAD

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Los descubrimientos prueban que el hombre habitaba una zona que sufrió una repentina inundación El hombre que encontró los restos del «Titanic» sigue sin creerse su último descubrimiento: unas antiguas ruinas bajo las aguas del mar Negro prueban que la zona estaba habitada cuando, hace 7.500 años, una gran inundación la sumergió. Más que el hallazgo de nuevos tesoros submarinos, puede ser la confirmación de una teoría que da base científica al relato bíblico del arca de Noé: el diluvio universal se produjo cuando las aguas del mar Mediterráneo inundaron la costa de lo que entonces era un lago de agua dulce.

14 sep 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Unas ruinas bajo el mar Negro pueden ser la prueba de que la historia de Noé está basada en hechos reales. Aunque una realidad bastante diferente al relato bíblico. El descubrimiento realizado por una expedición de National Geographic apoya una polémica teoría que trata de explicar las leyendas sobre grandes diluvios, presentes en muchas culturas además de la cristiana. Fue en 1997 cuando dos geólogos marinos de la Universidad de Columbia (EE UU), William Ray y Walter Pitman, lanzaron su controvertida hipótesis sobre el diluvio: las aguas no venían del cielo, sino del mar Mediterráneo, que se desbordó conectando con lo que hoy en día es el mar Negro. En su libro, El diluvio de Noé, publicado el pasado año, los dos científicos atribuyen el origen de las grandes inundaciones no a la ira divina, sino en el deshielo que comenzó al final de la última glaciación, hace 12.000 años. Entonces, al norte de Turquía existía un lago de agua dulce, separado del Mediterráneo por una elevación montañosa. A medida que el hielo se derretía, comenzó a subir el nivel del mar hasta que hacia el año 5500 a.C. las aguas rebosaron por encima de la presa natural, dando lugar al actual estrecho del Bósforo. En estas condiciones, la inundación fue tan brusca que es fácil explicar su huella en diferentes leyendas. Según los cálculos de Ryan y Pitman, el agua cayó con una fuerza 200 veces mayor que la de las cataratas del Niágara. Cada día el nivel del mar Negro subía unos 15 centrímetros, y los pobladores de la costa se vieron obligados a dejar sus casas en poco tiempo. Buena conservación La rapidez del fenómeno explicaría el buen estado de conservación de los restos hallados ahora. Lo normal sería que las maderas encontradas a 95 metros de profundidad se deshicieran en las manos de sus descubridores. Pero no fue así, debido a que las ruinas se hallaban en unas aguas libres de oxígeno. Cuando se produjo la inundación, el agua salada, más densa, se fue hacia el fondo y el agua dulce subió. En el medio quedó una capa casi sin oxígeno, en la que murieron los organismos encargados de descomponer la madera. Una tragedia para la vida marina, pero al mismo tiempo una mina para los descubrimientos arqueológicos. Los científicos continuarán la búsqueda, pues creen que en la misma zona hay grandes posibilidades de encontrar más ruinas e incluso restos humanos. El análisis de su ADN respondería a una gran incógnita: ¿quiénes eran los pobladores de las orillas del lago Negro?