Meirás recupera su esplendor

Pablo Portabales
PABLO PORTABALES A CORUÑA

SOCIEDAD

XOSÉ CASTRO

La familia Franco ha rehabilitado los salones y las habitaciones del histórico pazo del municipio de Sada Desde que, en 1975, Francisco Franco utilizó por última vez el pazo de Meirás nadie había vuelto a vivir en él. Un incendio en 1978 contribuyó a aumentar el estado de abandono de la construcción e incluso se especuló con la posibilidad de que la Xunta adquiriese la propiedad. Este año, un cuarto de siglo después de la muerte del general, su hija, Carmen Franco, ha emprendido la rehabilitación de la casona y de la parte exterior de la misma. Tras la importante reforma, ha recuperado el esplendor de antaño.

02 sep 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

La parte norte del Pazo de Meirás, que resultó muy dañada por el incendio que se registró en el año 1978, es la única que no ha sido rehabilitada. Por el momento, esta zona permanece sellada, aunque los propietarios no descartan una futura recuperación. Al resto del edificio, que se encontraba en estado de abandono, le han lavado la cara. Los salones y las habitaciones brillan de nuevo tras varios meses de intensa limpieza, pintado de paredes y barnizado de suelos. Dirección Carmen Franco, la única hija del que fue jefe de Estado, didirigió personalmente, y con mucho gusto, a la vista del resultado, los trabajos de rehabilitación y la posterior decoración. Muchos de los muebles que adornan las elegantes estancias del pazo proceden de la Casa Cornide, el edificio situado en la Ciudad Vieja coruñesa que los Franco utilizaron para vivir en los últimos veranos y en el que ya se guardaban piezas que hace 25 años estaban en Meirás. Otras las adquirieron en anticuarios de Madrid tras una esmerada selección. El mismo proceso se siguió con las alfombras, los cuadros, los objetos de caza y los tapices, que son de gran belleza. Los jardines del pazo presentan un aspecto formidable, con el césped perfectamente cortado y los setos de mirto muy cuidados. En los últimos años, esta parte se ha mantenido siempre en buen estado gracias al trabajo de un jardinero. En la zona de bosque, que con el paso del tiempo se había convertido en una especie de selva, ya no hay maleza. Además de disfrutar de un paseo entre árboles centenarios testigos de la historia de España, se pueden apreciar algunas esculturas magníficas que hasta ahora estaban cubiertas de vegetación.