¿Selectividad única? Sí, gracias

Roberto Blanco Valdés
Roberto L. Blanco Valdés EL OJO PÚBLICO

SELECTIVIDAD

Oscar Vázquez

14 may 2021 . Actualizado a las 12:19 h.

Hace tres días compareció la ministra de Educación en el Senado y, ante una pregunta del PP sobre si pensaba impulsar una prueba estatal de selectividad, respondió, con su habitual tono desabrido, que los populares habían tenido tiempo sobrado para establecerla mientras gobernaron y no lo hicieron, y que, más allá de problemas competenciales, el sistema único de acceso a la universidad constituía «una respuesta simplona a un problema complejo».

Sobre lo primero tiene Celaá plena razón. Sobre lo segundo, simplones son quienes -antes el Gobierno del PP y ahora el de coalición- se muestran incapaces de hacer frente a una inercia que ha mantenido durante años una selectividad que constituye sencillamente un disparate.

Para analizar la cuestión de qué sistema de selectividad sería mejor (el actual, por comunidades, o uno para toda España) hay que preguntarse cuál es su objetivo. Y la respuesta es muy sencilla: ordenar por notas a los estudiantes para que puedan elegir titulación cuando el número de plazas ofertadas es inferior al de solicitantes. La selectividad no es una revalida destinada a evaluar a los alumnos al final de la secundaria, como lo demuestra el hecho de que solo deban realizarla quienes quieren acceder a la universidad. Es, para entendernos, como el MIR: una fórmula para distribuir bienes escasos cuando la demanda se ve superada por la oferta.