«Cumplí mi sueño a lo grande»

Patricia Calveiro Iglesias
P. Calveiro SANTIAGO / LA VOZ

SELECTIVIDAD

Estrela Alonso

María Martínez Villaverde, enfermera, profesora y estudiante, logró la mejor nota para entrar en Medicina combinando dos empleos y el estudio

05 ago 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

No considera tener una memoria excepcional, sin embargo, María Martínez Villaverde sacó la mejor nota para entrar en Medicina combinando dos empleos y el estudio. La compostelana de 27 años asegura que fue su constancia lo que la llevó a obtener la máxima calificación posible, 14 sobre 14. Con ella consiguió entrar -y por la puerta grande- en la carrera que siempre quiso hacer, desde niña. El día 5 de septiembre, cuando empieza el curso escolar, comenzará a hacer realidad su sueño. Vocación y empeño no le faltan para llegar a ser una gran internista.

-¿Cuál fue su primera opción al acabar los estudios obligatorios?

-En el 2004, con 17 años, me presenté a selectividad. Siempre me encantó la rama de la sanidad, pero como no entré en Medicina, hice Enfermería, que me encantó. Hice la diplomatura en tres años y, a los pocos meses, me salió trabajo. Primero en la privada, y ahora estoy por contratos en el Sergas. No tengo plaza, pero me van llamando.

-¿Y en qué momento decide intentarlo de nuevo?

-Hace unos dos años. Decidí presentarme otra vez para subir nota, pero con la que tenía de bachillerato [que cuenta un 60 %] lo tenía complicado, porque había que remontar mucho. Tenía cerca de un 7,5 sobre 10 y el curso pasado Medicina pidió casi un 12 sobre 14. Aún así lo intenté. Saqué buenas notas, menos en inglés, que saqué un 5, y me quedé a las puertas por solo dos décimas. Como veía que la vía de selectividad estaba complicada, decidí hacer un ciclo superior, el de Hixiene Bucodental y, mientras lo hacía, me saqué la especialidad de Geriatría. Una vez que conseguí el 10, me presenté de nuevo a selectividad, pero solo a las asignaturas de Bioloxía y Química, que son las específicas para las carreras de sanidad. Saqué un dos en cada una y obtuve así el 14 de nota final.

-Trabajaba y estudiaba a la vez, debió de ser duro...

-Fue bastante duro, la verdad. Yo, además de trabajar en el Sergas, doy clases a auxiliares de enfermería que preparan las oposiciones. Estuve desde enero hasta julio compatibilizando todo. Creo que fueron los seis meses más ajetreados de mi vida.

-¿Y cuando tenía guardias?

-Cuando me tocaban guardias de noche los descansos no existían. Yo aprovechaba dos horas o tres en las que los pacientes estaban tranquilos para estudiar Biología y Química mientras mis compañeros reposaban la vista.

-¿Solo dedicaba los descansos a preparar las dos asignaturas?

-No. Las preparaba fundamentalmente en los fines de semana, porque no tenía más tiempo. No vivía, no tenía sábados ni domingos y para mí todos los días eran iguales. En casa, con el portátil, con los libros... a veces mezclaba las cosas y ya no sabía ni a qué me tenía que dedicar.

-¿Cómo recibió la noticia de que era la mejor nota de Medicina?

-Con mucha felicidad. Cumplí mi sueño a lo grande. Ahí es cuando te das cuenta de que realmente todo esfuerzo tiene su recompensa. Sentí muchísima satisfacción cuando vi la nota en el tablón, con mi nombre y mi DNI en primer lugar. Recuerdo que fue el 14 de julio, porque un amigo bromeó con la coincidencia entre la fecha y mi 14.

-Imagino que la ocasión mereció una celebración en condiciones...

-Hice una celebración con mis amigos que, a pesar de todo el trajín de estos seis meses, no los dejé de lado. Y ahora me voy de viaje a Viena con mis dos hermanos para celebrarlo.

-¿Y de dónde viene esta vocación por la medicina?

-No tengo ningún familiar relacionado con la profesión, pero supongo que me gusta ayudar y me encanta sentirme útil, especialmente con la gente mayor.