Estudiantes del centro y sur de la provincia se examinan hasta mañana en el campus de Lugo
09 jun 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Más de mil lucenses viven estos días entre exámenes y libros. Son los alumnos que hacen las pruebas de selectividad que comenzaron ayer en el campus universitario de Lugo. Entre sus objetos personales muchos han incorporado al ya havitual teléfono movil o mochila los amuletos necesarios para salir airosos de la situación. Sin embargo, a pesar de ser el último paso hacia la universidad, pocos eran ayer los que se mostraban nerviosos.
Este año acuden al campus de Lugo 1.254 estudiantes de segundo curso de Bachillerato del centro y el sur de la provincia. En sus caras parece haber hecho efecto el sistema de evaluación que entró en vigor en 2010. Si antes la nota global era sobre 10, ahora es sobre 14. Es decir, las asignaturas troncales se evalúan sobre un máximo de 10 puntos y luego el alumno tiene la opción de sumar cuatro más haciendo las asignaturas de cada modalidad, por lo que parece que todos están más tranquilos.
A matemáticas
Sobre todo demuestran su calma los que harán carreras cuya nota de corte es el cinco. «Como voy a estudiar matemáticas y hay poca solicitud me basta con aprobar, así que es más fácil que lo consiga», señala Iago Fernández de Sanmamed. Este alumno, junto con otros del colegio Galén, aprovechó el descanso entre el examen de Lengua Castellana y el de Filosofía para comentar con sus compañeros las preguntas que les formulaban. Mientras, en el exterior de la facultad, grupos de estudiantes fijaban su mirada en el libro para hacer el último repaso de Aristóteles, Platón... y tantos otros filósofos que provocaron dudas de última hora. «Oye, ¿el texto que leímos el otro día era de Aristóteles o de Maquivelo?», se gritaban de punta a punta en uno de los pasillos de Empresariales. Y las respuestas eran confusas: «Deja, deja, malo será que caiga», le respondían.
También hubo dudas a primera hora del día, con la llegada de los alumnos. Buena parte de ellos reconocen que durmieron con el carné de identidad en la mesilla, para no perderlo. De no llevarlo tendrían dificultades para poder presentarse a las pruebas. Sin embargo, los profesores de cada centro que acudieron a hacerles compañía afirmaban que, por suerte, parece que todos traían la lección aprendida y no hubo incidencias.