Una vuelta al instituto llena de proyectos y buenas intenciones

Luisa Gutiérrez

SELECTIVIDAD

Los centros educativos de la Costa da Morte recobran en estos días su frenética actividad académica con presentaciones

19 sep 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Después de dos meses en los que se dejó de escuchar el bullicio propio de la zona escolar de Carballo, el barrio se volvió a llenar de jóvenes. La vuelta al instituto se convirtió en pura diversión. Quizá porque ayer no era día de abrir los libros o porque el encuentro con los profesores no se alargó más de una hora, los chavales estaban radiantes. «¿Dónde te has metido este verano tío?», preguntaba un adolescente a otro. Y, la respuesta no se hacía esperar. «Pues estuve en Sanxenxo que mis padres alquilaron una casa y me lo pasé genial porque allí hay mucha marcha. Después me fui unos días a casa de mis abuelos».

Y es que, el que más y el que menos, tenía una historia que contar. Incluso, los que tuvieron que enfrentarse en septiembre a los exámenes presumían de verano de chapatoria. «Paseino xenial na academia coñecín a moitísima xente e unha festa...», comentaba Manuel antes de entrar en el instituto. También afloraron los buenos propósitos, muy típicos en el comienzo de un curso. «Yo este año me pongo, me lo voy a tomar en serio que como no apruebe mis padres me matan, además tengo la selectividad», explicaba una estudiante a otra, en una cafetería cercana al recinto educativo.

Muchos nervios

Los nervios se apoderaron de los cerca de 4.000 estudiantes que volvieron ayer a las clases y no precisamente por saber qué tutor iban a tener -o según algunos más rebeldes a soportar- este año. El estado de excitación iba más por conocer con quién les tocaría compartir pupitre. Por eso, en algunos centros se vivieron escenas de abrazos y choques de manos ante las listas cuando los pupilos comprobaban el nombre de los compañeros para este curso.

Pero, como todo lo bueno dura poco, la emoción inicial a pie de calle, pronto tornó en resoplidos de los que, desde el primer día de clase, abren una guerra contra libros, exámenes y, por supuesto, profesores. «A ver que nos cuentan este año», decía Álvaro antes de asistir a su presentación. Los que sí se mostraron muy ilusionados son los que este año se enfrentan a su último curso de bachillerato y, por eso, ya se marcan objetivos desde el principio. Muchos hablaban ayer de las notas de corte en las distintas carreras y de todo lo que van a tener que chapar para hacerse con una buena media que les abra las puertas de la universidad.

Los profesores mostraron ayer su faceta más paciente y comprensible, por eso, algunos -los más queridos- no dudaron en salir y mezclarse con sus alumnos para saber qué tal les había ido el respiro vacacional. Fue el caso de José Antonio de la Viña, un docente al que le gusta estar cerca de sus estudiantes. De ahí, a que sea tan apreciado por el colectivo del Alfredo Brañas. Estos días, se viven jornadas diferentes en los centros educativos porque los equipos directivos son conscientes que la vuelta debe ser paulatina. Por eso, algunos recintos acogen estos días actividades, charlas y otras iniciativas para empezar con buen pie las clases. Pero, a pesar de todo, muchos se concienciaban en que ya faltaba menos para las vacaciones navideñas.