Los días previos a la selectividad son los peores; al menos para mí son los peores. Esos cuatro o cinco días antes hay muchos nervios. Estamos todos muy nerviosos, la verdad. Estudias, pero esos días tienes la sensación de que te olvidas de todo lo que has estudiado y aprendido, sobre todo a medida que se acercan los días de los exámenes.
Se duerme mal. Te despiertas por las noches y repasas temas porque te parece que los has olvidado o que no sabes bien. Eres un manojo de nervios. No me pasa a mí sola, lo he comentado con amigos y amigas y a ellos les sucede lo mismo.
Una vez que empiezan los exámenes ya es distinto. Aunque parezca mentira, una vez que tienes el examen delante, te relajas, supongo que porque piensas que la suerte está ya echada y te enfrentas al examen con más serenidad. Al menos es lo que yo siento estos días.
Estoy contenta, satisfecha, pienso que me han salido bien hasta ahora las pruebas. Hoy nos hemos examinado de Geografía y bien, creo, no me puedo quejar, aunque habrá que esperar.
Ahora a mediodía iremos a comer un grupo de compañeros; nos quedamos aquí, por la zona de Covas, en las pizzerías, donde suele quedarse la mayoría mientras esperamos por los exámenes de la tarde. Soy de O Vicedo y los que somos de municipios próximos a Viveiro nos quedamos para tener algo más de tiempo. Además, hablar y comentar con los demás los exámenes, ayuda a estar más tranquila. Por la tarde nos esperan las pruebas de Economía y Matemáticas Aplicadas. A ver qué pasa.
A mediodía comentamos cómo nos han salido los exámenes, ya tranquilos porque como dije, la suerte está echada. Bueno, tranquilos en cierto modo, hay algo de nervios, pero son unos nervios distintos ahora a los de hace unos días. Todo depende de cómo te salgan los exámenes; yo estoy con confianza. Al estar todos juntos en los ratos libres, sobre todo a mediodía comentando cómo salieron los exámenes, te ayuda a estar un poco más tranquila también. Mañana (por hoy) será ya el último día, a ver si hay suerte. Supongo que ya la tranquilidad será total a mediodía, pues ya sólo quedará esperar.