Son las diez de la mañana y a las puertas del Edificio de Apoyo al Estudio, Elisabeth, Liliana y Sonia -tres alumnas de primero de Enfermería- se toman un pequeño descanso antes de enfrentarse a los libros. Porque junio es un mes de exámenes para los estudiantes que van a la selectividad, pero también para las otras razas que habitan el hábitat de las bibliotecas: la universitaria y la opositora.
Sonia cuenta que estudia en el Edificio de Apoyo al Estudio por «la cercanía» a la Escuela de Enfermería, pero también por su horario. Hasta el próximo 29 de junio, este centro de Esteiro abre sus puertas de ocho de la mañana a dos de la madrugada, así que ya no hay excusa posible para no hincar los codos y aprobarlas todas.
Liliana asegura que las salas de estudio de este centro están a rebosar estos días. «Es que, además de universitarios, también vienen muchos alumnos de selectividad y opositores», apunta Sonia. Y el abarrote es tal que «si vienes a las seis de la tarde, casi es imposible que encuentres sitio», apostilla Liliana.
Elisabeth, como sus compañeras, alaba las instalaciones del edificio de Esteiro, pero también les pone un pero: «Los días de sol hace muchísimo calor y lo malo es que si abres la ventana entra mucho ruido».
En el piso de arriba, otros dos estudiantes del campus y una amiga opositora -que suspira por una plaza de profesora de Educación Infantil- también se toman un respiro. Ella, que es una incondicional de estas salas, asegura que desde hace dos semanas están irreconocibles. «Durante el curso somos cuatro gatos y ahora esto está llenísimo», advierte. Para esta joven, lo peor de los exámenes no son los nervios, sino el agobio de «tener muy poco tiempo para repasar toda la materia»
A pocos metros de allí, en la Casa do Patín, otros grupos de alumnos también hacen horas extras. Estos días, la biblioteca mantiene el mismo horario que durante el curso (de 08.30 a 21.30 horas), pero el ambiente es diferente. «Además de haber más gente, hemos notado que el préstamo de libros ha bajado bastante y eso es porque la mayoría de la gente que viene ahora lo hace para preparar los exámenes de junio», dice una de las bibliotecarias.