Los alumnos de segundo dicen adiós al instituto en su último día de exámenes
23 may 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Son las 12.20 horas y en el instituto Alfredo Brañas se respira tensión. Algunos alumnos llevan un ritmo frenético sin tiempo a pararse en nada. De repente, un profesor sale al pasillo y los chavales lo rodean. Lo que parece el argumento de una película de adolescentes americanos no es más que una escena real vivida ayer en el instituto carballés.
Los estudiantes de segundo de bachillerato protagonizaron la penúltima jornada de exámenes antes de enfrentarse a la selectividad. «Xa non queda nada. O que me fastidia é que non me tomei o curso en serio e, agora, ando apurada», comenta una alumna en la entrada del centro.
Esta semana ha sido muy intensa para muchos de estos estudiantes, ya que han tenido que enfrentarse a los exámenes de recuperación. Ahora, que la suerte está echada, solo queda esperar a que los docentes hagan públicas las notas. «A min máis que esperar o que me queda é rezar», comenta un joven causando una gran carcajada en una pandilla que se encuentra en el exterior del recinto.
Algo similar sucedía en el Isidro Parga Pondal. Allí, un grupo de estudiantes comentaba en la cafetería del centro cómo les habían salido los exámenes. «Aínda non sei se farei a selectividade», explicaba uno de ellos. Estas últimas semanas «han sido muy duras», para los de segundo de bachillerato. «Hubo días que tuvimos dos exámenes y acabas cansadísimo», dice Silvia Pose. Ella todavía no sabe qué estudiará aunque tiene clara que será algo relacionado con química.
Planes de futuro
En general, los estudiantes no se atreven a hacer planes, puesto que la selectividad, dicen, impresiona mucho. «É moi inxusto xogalo nun só exame, as cousas deberían cambiar», comenta Manuel Santiago. Otro de los temas que más preocupa a los adolescentes es el futuro laboral. «Os ciclos formativos hoxe en día están moito mellor», dice Fidel. Este grupo de jóvenes, todos de ciencias, creen que el sistema educativo merece una revisión. «O bacharelato científico, e tamén os demais, deberían ser moito máis específicos creo que o máis importante de todo é que sexamos funcionais», apunta Robin Maneiro.
A lo largo del instituto todavía se ve una estampa muy típica de estas fechas: estudiantes con libros en mano comprobando las respuestas verdaderas de los exámenes. «Eu prefiro nin mirar, o mellor é non darlle moitas voltas e esperar, senón é peor», comenta otro de los pupilos.
En lo que sí coinciden todos, los que aprueban y los que esperan a que llegue septiembre, es en que esta noche será especial, ya que celebran la cena final de fin de curso. «Total, la suerte ya está echada. Ahora, hasta la semana que viene podemos estar relajados y aprovechar los últimos días de instituto», cuenta otra alumna del centro.
Lo que está claro es que después de este lunes, cambiarán algunas cosas para los adolescentes. Para algunos, el esprint final hacia la temible prueba de selectividad está en su fase final. Por eso, y aunque tienen la opción de seguir recibiendo lecciones de sus profesores, algunos han optado por preparar el temario en la biblioteca o también desde casa. «Vendremos a algunas asignaturas porque en nuestro bachillerato es más de explicaciones», razona el grupo de alumnos del Isidro Parga Pondal.