TIERRA ADENTRO | O |
16 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.NO HACEMOS otra cosa que no sea examinarnos. Nos pasamos la vida en ello. Mirándonos las pústulas: las del alma, que son las que verdaderamente duelen. No hacemos más que medirnos la capacidad, el camino más corto, la sentencia más breve, la mirada más larga, con el fin de alcanzar lo que parece inalcanzable: nuestra propia estima, que suele ser la ajena. Ayer empezaron a examinarse los chavales. Con la misma fruicción con la que nosotros deberíamos examinarnos la conciencia, el trayecto recorrido, las metas alcanzadas, los derechos conquistados, las amistades bendecidas y el futuro sembrado. Ayer empezaron a evaluar los chavales ourensanos su capacidad para escapar corriendo de sí mismos, que es lo mismo que escapar de nosotros: los que nos quedamos aquí, mirándonos las pústulas y el centrifugado del alma que nos devuelve las emociones encogidas. No hacemos más que examinarnos. Y si realmente nos vemos, salimos corriendo en busca de nosotros. Como harán estos cientos de ourensanos una vez superados los nervios y el calor, Platón y el logaritmo. Nos dejarán como estábamos.