Una selectividad a su medida

Xurxo Fernández Fernández
Xurxo Fernández A CORUÑA

SELECTIVIDAD

RAMÓN LEIRO

Reportaje | Pruebas de acceso a la universidad Invirtió dos horas en su examen de Filosofía. Habría estado fuera de tiempo, pero desde que un coche se cruzó en vida, los plazos de Noelia no son los de cualquiera

12 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

A Noelia Patiño le cansa escribir. Pero no le cansa como a la mayoría, como casi a cualquier otro. A ella le cansa de verdad. Tanto que a veces, a mitad de su examen, tiene que pedirle al profesor que la sustituya al frente del ordenador, mientras ella va dictando sus ideas. Hace algo más de un año esta joven coruñesa redactaba a velocidad crucero y tenía fuelle suficiente para copiar el Quijote enterito. Eso hasta el 12 de enero del 2002, cuando un coche se la llevó por delante y le dejó problemas de concentración y fatiga a largo plazo. Además de los mareos que le atacan de vez en cuando. «El parte médico dice que tengo mermada la capacidad de estudio», cuenta Noelia. Pero a ella el parte médico no le da miedo y eso ha ido a demostrar a Pontevedra, donde el centro de recursos educativos Santiago Apóstol alberga las pruebas de acceso para discapacitados. Hasta allí la acompañó su madre, Ana, la primera en reclamar noticias sobre sus exámenes, nada más que éstos terminan. Y a veces Ana tiene que esperar más de lo normal para saber cómo le fue a su hija. Porque para Noelia y los otros diez chicos que la acompañan en esta selectividad a la carta, el límite de tiempo es algo relativo: «Hasta que no acabamos un ejercicio, no nos entregan el otro. Hay que hacer dos por la mañana y dos por la tarde, y ése es el plazo», detalla la muchacha, de 19 años. Tuvo un año para preparar la selectividad, aunque realmente le dedicó el último mes y medio. Para estudiar también le hace falta más tiempo que al resto: «Lo que antes me llevaba media hora aprender, ahora me cuesta dos», resume. La ex alumna del Rafael Dieste tiene una media de 6,6 y espera que la selectividad le permita entrar en Magisterio. Empezó bien, pero lo peor llega hoy. «A Historia del Arte le tengo pánico», confiesa.