Quince miradores de Santiago y su área en los que las perseidas dejarán las imágenes más espectaculares

C.N. SANTIAGO / LA VOZ

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Vista del Pico Sacro, imponente entre la niebla.
Vista del Pico Sacro, imponente entre la niebla. XOAN A. SOLER

Las lágrimas de San Lorenzo alcanzarán su pico de actividad la noche que va del día 12 al 13 de agosto. Los espacios con altura y alejados del núcleo urbano son los recomendados, aunque dentro de la ciudad también hay algunas zonas idóneas para disfrutar del fenómeno

12 ago 2025 . Actualizado a las 09:17 h.

El cielo nocturno de la comarca de Santiago se pone a punto para regalar, como pasa cada mes de agosto, uno de los espectáculos astronómicos más impresionantes del año. Las perseidas, o lágrimas de San Lorenzo, alcanzarán su pico de actividad la noche que va del día 12 al 13 de agosto. Será cuando la Tierra atraviese los restos del cometa 109P/Swift-Tuttle, que orbita alrededor del Sol aproximadamente cada 133 años y suelta unas partículas de polvo que quedan esparcidas en el espacio. Las luces que se ven desde nuestro planeta salen de ahí.

Se puede percibir a simple vista y no hace falta tomar prestados artilugios especiales. En este caso, hasta la ola de calor acompaña. La noche cálida hará que las temperaturas respalden las salidas nocturnas y la contemplación con tiempo. Por ejemplo, tumbado o sentado. La lluvia de estrellas será visible desde cualquier exterior, aunque los lugares más indicados para hacerlo son, sin duda, los que tienen menos contaminación lumínica. Los espacios con altura y alejados del núcleo urbano son los recomendados, aunque dentro de la ciudad de Santiago también hay algunas zonas idóneas para disfrutar del fenómeno. A continuación, algunas zonas de la comarca en las que las perseidas dejarán unas imágenes de diez. 

El Pico Sacro, en Boqueixón

En Boqueixón, en la parroquia de Lestedo, se encuentra uno de los mejores miradores del área de Santiago. El Pico Sacro se eleva a 600 metros del nivel del mar, altura que dota al monte de unas vistas privilegiadas, y, pese a no estar muy alejado de los núcleos urbanos —le separan 14 kilómetros de Santiago—, la contaminación lumínica no es muy elevada. Para disfrutar de su naturaleza, de su historia y de sus leyendas, durante el día hay unas visitas guiadas que organiza el ayuntamiento. Son de carácter gratuito, de viernes a domingo y con salidas desde el aparcamiento a las 12.00, a las 16.00 y a las 18.00 horas.

El Pico Sacro, en Boqueixón, durante un día de niebla.
El Pico Sacro, en Boqueixón, durante un día de niebla. xoan a. soler

El mirador da Grela y el alto de Montouto, en Teo

La zona de Teo dispone también de buenas opciones para ver la lluvia de estrellas. Está por un lado, el mirador de A Grela, en la parroquia de Lampai. Desde su cima se puede contemplar, entre otros lugares, la ría de Arousa, con la desembocadura del río Ulla; el Pico Sacro, el monte de A Curota, e Val de Tabeirós o el Castro Lupario. Unas vistas similares ofrece el mirador de Montouto, de considerable altura y fácil acceso.

Vistas desde el monte da Grela.
Vistas desde el monte da Grela. XOAN A. SOLER

El mirador de O Picoto, en Val do Dubra

En Val do Dubra hay un punto que supera los 500 metros de altura. Es el monte de O Picoto, en la parroquia de Rial. Desde una pasarela de madera, que años atrás causó polémica, se puede seguir desde las alturas el cauce del río Dubra. Las vistas son de película, aunque subir hasta la cima en coche puede resultar complicado. 

El mirador del monte de Cotro, en Negreira

Al Mirador do Cotro de Campolongo, a 509 metros de altitud, se accede mediante una escalera. Una escalera al cielo. La imagen de este alto en el municipio de Negreira parece de película. A su cima se llega después de pasar por unas escaleras construidas sobre una superficie circular. Durante el día, la vista se extiende a lo largo de una quincena de municipios. Se ve, entre otras cosas, la catedral de Santiago y la ría de Muros-Noia. La vista nocturna, sin contaminación lumínica, es privilegiada, aunque para llegar al punto exacto es necesario hacer una caminata. Eso sí, desde otros lugares más bajos las Lágrimas de San Lorenzo lucirán de igual manera en el cielo. 

Las escaleras que dan acceso al mirador de Cotro, en Negreira.
Las escaleras que dan acceso al mirador de Cotro, en Negreira. PACO RODRÍGUEZ

El monte Meda y el Lapido, en Padrón

En la zona de Padrón también hay opciones para pasar la noche del 12 de agosto. El monte Meda y el monte Lapido son de fácil acceso. Ahí, las vistas desde el alto alcanzan hasta la desembocadura del río Ulla. 

Imagen del Ulla desde el monte Lapido.
Imagen del Ulla desde el monte Lapido. MERCE ARES

En el núcleo urbano de Santiago

El Monte de Deus, en Vista Alegre

En la ciudad de Santiago, aunque las luces distraigan la atención del cielo, hay lugares que pueden ser una alternativa para visualizar la nocturnidad en su máximo esplendor. El Monte de Deus, en Vista Alegre, no es uno de los miradores más conocidos de la ciudad. Aunque muchas veces pase desapercibido por los que vienen a visitar Santiago, ofrece una vista completamente diferente. Desde sus casi 400 metros de altura se divisa zonas como la del casco histórico o como la del propio barrio de Vista Alegre. Preside la imagen la Catedral, sobre la que se podrán ver las perseidas brillando. 

El mirador del parque de Belvís

La imagen que ofrece destaca por la vista de los tejados de la ciudad. A más de 200 metros de altura, da una panorámica de Santiago que pocos lugares pueden igualar. Juega a su favor su cercanía a las zonas de Sar, San Pedro o del casco histórico, muy accesibles. 

Zona de Belvís con vistas a la Catedral.
Zona de Belvís con vistas a la Catedral. Sandra Alonso

Desde el parque del Bonaval

Al situarse en lo alto de una colina, es una buena elección para visualizar las perseidas sobre la ciudad de Santiago. Tiene el atractivo de que, con una manta o con una toalla para extender sobre el suelo, se puede visualizar con comodidad y hasta tumbado. Las vistas desde el parque del Bonaval, con los árboles haciendo su función refrescante, son unas de las favoritas en las tardes de verano. Para la noche de San Lourenzo, también.

Parque del Bonaval.
Parque del Bonaval. Sandra Alonso

El mirador del Monte Pío, en Galeras

Apenas hacen falta quince minutos para llegar desde la Catedral. El encanto principal de este alto en la zona de Galeras es la vista de los tejados de las casas de Santiago. 

El mirador del parque de Carlomagno

El parque, en la zona de Fontiñas, incluye una zona situada en una colina. Destaca por ser uno de los lugares más verdes de la ciudad y por sus buenas vistas panorámicas.

La Cidade da Cultura

Además de por su programación y oferta cultural, la Cidade da Cultura destaca también por sus vistas. Tanto desde las rampas de sus tejados como en tierra firme, las panorámicas desde el Gaiás destacan por su espectacularidad. Desde ahí se ve toda la ciudad de Santiago, de norte a sur. Se aprecian barrios rurales, nuevos y urbanos, además de la expansión de la ciudad hacia la periferia. Para una vista diferente, en el Gaiás se encuentra uno de puntos de observación más originales de Santiago. Se trata de tres esculturas en forma de dónut, obra de Manolo Paz, desde las que se puede contemplar un paisaje.

La escultura Olladas, de Manolo Paz, en el Gaiás.
La escultura Olladas, de Manolo Paz, en el Gaiás. Manuel G. Vicente

El monte do Viso

Se eleva a casi 400 metros de la ciudad, ofreciendo una de las panorámicas más espectaculares de Santiago. Es conocido por su senda mitológica, aunque el paisaje que lo rodea no se queda atrás. La cima, despejada, da la facilidad del movimiento y de una imagen privilegiada de la ciudad. Se ve la Cidade da Cultura y el monte Pedroso de fondo, además de algunos barrios de la ciudad.

El monte Viso.
El monte Viso. XOAN A. SOLER

El Monte Pedroso

Ningún punto de Santiago puede competir a nivel de vistas con el monte Pedroso. Con más de 450 metros de altura, el cielo está un poco más cerca en su cima. Aunque no escapa de la contaminación lumínica de la ciudad, presente en el plano, las estrellas brillarán más que nunca durante la noche del 23 de agosto.