El negocio familiar de costura de Santiago que, ante la subida del precio del alquiler, deja la tienda y trabaja ya solo con recogida y entrega a domicilio

O.S. SANTIAGO

VIVIR SANTIAGO

Imagen del 2023 de Bea Cela Regueiro, aún cuando su negocio, Cóseme, estaba abierto en la calle Frei Rosendo Salvado
Imagen del 2023 de Bea Cela Regueiro, aún cuando su negocio, Cóseme, estaba abierto en la calle Frei Rosendo Salvado Sandra Alonso

El incremento en el alquiler del local que tenían en el Ensanche y la reciente maternidad de la hija, llevaron a Inés y Bea, al frente de Cóseme, a tomar la valiente decisión. El establecimiento, que ya en el 2023 había innovado con jornada continua, mantiene sus fieles seguidores

23 ene 2025 . Actualizado a las 09:34 h.

Bea Cela Regueiro contesta al teléfono cuando restan pocas jornadas para que se reincorpore a su negocio de costura, Cóseme, tras una baja de maternidad. «Mi nueva situación fue uno de los factores que también nos empujó el pasado verano a decidir ya trabajar solo con servicio de recogida y entrega de prendas a domicilio, pero hubo más motivos, como la dificultad para encontrar a alguien para sustituirme y, sobre todo, el aumento del precio del alquiler. Una fuerte subida hizo que mi madre, Inés, y yo ya nos decidiésemos a dar ese paso», admite la compostelana, recordando, de todas formas, que ya desde inicios del 2024 barruntaban dejar el céntrico establecimiento que mantenían abierto desde el año 2011 en la calle Frei Rosendo Salvado. Una tienda que con un servicio de costura y planchado profesional, así como también bordado industrial personalizado, no dejó de sumar fieles seguidores en el Ensanche compostelano, que ponían en valor la rapidez en las entregas de los arreglos.

«Al tomar esa decisión de dejar de estar con un local a pie de calle, siempre tienes algo de miedo a perder clientela, sobre todo, y con la actual moda del fast fashion, al no valorarse ya tanto el trabajo y el esfuerzo que conllevan los arreglos de costura, el trabajo a mano. Aún así, ver el cariño y la fidelidad que teníamos entre los vecinos del Ensanche compostelano nos animó. A ellos no les sorprendió que tomásemos la decisión. Son muchos gastos...», razona Bea, agradecida porque muchos de sus clientes les siguiesen en la nueva etapa.

«Desde julio pasado atendemos exclusivamente con servicio de recogida y entrega a domicilio. Tenemos un taller, pero ahí no podíamos citar a la clientela, por ello decidimos hacerlo en las casas. Durante un tiempo ofrecimos la opción de que la gente pudiese dejar alguna prenda en una tienda de telas céntrica, donde nosotros la recogíamos, pero, al final, optamos solo por ir nosotras dos a las casas de los clientes. Allí se prueban la ropa, la cogemos, la arreglamos y se la devolvemos a los domicilios de vuelta. Ya aclaramos que para contratar el servicio solo hace falta, conociendo la dirección, que pactemos la fecha por wasap», explica, aclarando que el traslado a los domicilios de los clientes no supuso un incremento de tarifas.

«Al principio había gente que se mostraba reticente al cambio por el recelo de ver a alguien en casa, pero, tras ese primer momento, creo que muchos están a gusto y valoran la opción. Se prueban con tranquilidad los arreglos, miramos juntos combinaciones con otras ropas...», razona Bea y comenta que a la vuelta del verano, y al no conocer todos los clientes el cambio, sí notaron un pequeño bajón. «Creo que sobre todo la gente que nos llamaba por trabajos menores, como subidas de pantalones o demás, pudieron valorar otras opciones, pero ante los arreglos importantes, la gente no falla», añade, admitiendo que la nueva situación sobre todo les compensa al trabajar exclusivamente en el área de Santiago. «Cubrimos Santiago, Ames, Teo… la comarca», enfatiza, y señala que, de todas formas, el hábito de trabajar a domicilio no les era desde hace años extraño. «Aún teniendo el local abierto, ya funcionábamos así con gente mayor, que lo agradecía», remarca Bea, reconociendo también que madre e hija están acostumbradas a arriesgar.

Hace años ambas decidieron emprender juntas «para buscar una salida laboral». Cóseme empezó en el 2009 en un piso alquilado en la misma Frei Rosendo Salvado donde hacían arreglos de costura. Dos años más tarde, madre e hija daban «el salto a la calle, con la tienda», donde Inés, quien había trabajado previamente en el departamento de estilismo de una productora audiovisual (CTV), se encargaba, principalmente de la parte de las ventas, mientras que Bea, quien lleva toda la vida en el mundo de la moda, asumía el trabajo de modista, una profesión que aprendió de forma autodidacta y que reivindica como un «trabajo artesanal».

En el 2023, y con un cartel puesto en su establecimiento en el que se leía «Por conciliación familiar, por ahorro energético y porque también somos europeos, a partir del 2 de enero nuevo horario: de lunes a viernes, de 9.30 a 18 horas» anunciaban que implantaban la jornada continua, un cambio que incluso llevó a otros comerciantes de la zona a interesarse por saber cómo les iba para valorar seguir sus pasos.

En este 2025, y estando Bea a punto de reincorporarse de nuevo al negocio, la santiaguesa agradece que la clientela se haya ya acostumbrado al nuevo cambio. «Por el momento puede ser que aún tengamos menos trabajo que antes, pero también tenemos muchos menos gastos y todo compensa», estima.