Condenado por no respetar los marcos y talar sin permiso cinco árboles de una finca en Trazo

Xurxo Melchor
Xurxo Melchor SANTIAGO / LA VOZ

TRAZO

El juicio se celebró en la Audiencia Provincial de A Coruña.
El juicio se celebró en la Audiencia Provincial de A Coruña. CESAR QUIAN

Le encargaron limpiar una parcela y sus operarios se llevaron tres eucaliptos y dos abedules de la del vecino pese a sus advertencias

25 ene 2026 . Actualizado a las 05:05 h.

Es bien conocido que en Galicia no respetar los marcos de las fincas tiene consecuencias. A veces, incluso fatales. En el caso que tuvo que dirimir el Juzgado de Instrucción número 2 de Ordes no llegó a tanto la cosa, pero sí hubo denuncia y una condena por ignorar el límite de una parcela y acabar talando cinco árboles en la del vecino.

Todo arrancó con el encargo que recibió el condenado de limpiar una finca en Chaián, en el concello de Trazo. El trato era el que de forma muy habitual se alcanza en el medio rural gallego. A cambio del trabajo, en lugar de dinero, el pago se haría en madera. Toda la que hubiera en la parcela. El acusado aceptó y envió a dos operarios.

El 7 de junio del 2024, el denunciante escuchó el ruido de unas motosierras desde su casa. Provenía de la zona de Chaián en la que él tiene una finca, por lo que fue a ver qué estaba pasando. Al llegar, vio a los dos operarios talando árboles en la finca del vecino y temiendo por los suyos, les informó de hasta dónde llegaban los límites de su propiedad. Sus marcos. «Y, en concreto, que los tres eucaliptos que había en dicha colindancia eran de su propiedad», señala la sentencia en sus hechos probados.

Sin embargo, los operarios que envió el denunciado no tuvieron en cuenta las advertencias del perjudicado, que volvió tres días después a la finca y se encontró con que le había cortado no solo los tres eucaliptos a los que expresamente se refirió durante su conversación con los trabajadores encargados de la limpieza de la parcela, sino que también habían desaparecido dos abedules.

La madera talada y sustraída por el denunciado fue valorada en pocos euros. Concretamente, en 390. Pero el denunciante actuó más movido por la indignación de ver invadida su propiedad que por el valor económico de los árboles. Y los tribunales le han dado la razón. El juzgado de Ordes condenó al hombre al que le habían encargado la limpieza de la finca de Trazo por un delito leve de hurto. La pena, una multa de 630 euros y una indemnización de 390 euros al denunciante para compensar la pérdida de los tres eucaliptos y dos abedules.

El acusado presentó un recurso de apelación que llegó a la sección segunda de la Audiencia Provincial en el que, entre otras alegaciones, defendió que no había pruebas para condenarle. Sin embargo, el tribunal considera que el juzgado de Ordes pudo «alcanzar una certeza objetiva sobre los hechos ocurridos» y que pudo así declararlos probados. En concreto, «la ejecución por el apelante de un acto doloso contra el patrimonio ajeno con propósito lucrativo». Algo que, para los magistrados, no tiene «vuelta de hoja» y, por ello, han rechazado todos los argumentos del acusado y han confirmado su condena.