La traída de Grixoa acaba en el juzgado

Irán por la vía penal contra los promotores, a los que acusan de secar un regato


negreira / la voz

A finales de noviembre del 2017, una docena de vecinos de la parroquia de Grixoa denunció la falta de permisos municipales en la ejecución de la nueva traída de aguas por parte de la Comunidad de Usuarios de Grixoa, sin oponerse a las obras, pero sí a que se ejecutasen fuera de la ley y con presuntas irregularidades por parte de la directiva. Casi un año después, las obras siguen su curso envueltas en la polémica, pues una parte de los residentes presentó una denuncia ante la Guardia Civil que piensan llevar al juzgado por la vía penal y con un contencioso contra el Concello de Santa Comba por no ajustarse las obras al proyecto, puesto que la mitad de las conducciones atraviesen fincas particulares, en vez de hacerlo por pistas municipales.

El problema se remonta a septiembre del 2016, cuando los afectados dicen que se aprobaron los estatutos de la comunidad sin que una parte de la vecindad tuviese conocimiento de tal constitución, al menos hasta el 12 de noviembre del 2017, y sin que se presentasen presupuestos a los vecinos para acometer las obras. Es más, aseguran que figuran como asistentes cuatro vecinos ya fallecidos, lo que supondría un delito grave.

Las controvertidas obras comenzaron a finales del año pasado. Augas de Galicia autorizó un aprovechamiento de dos captaciones en terrenos de monte de Vilar de Céltigos, pero uno de los afectados, Juan Sixto, asegura que hace quince días «captaron dúas ou tres máis, sen permiso de Augas de Galicia», además de drenar un regato próximo a la captación principal «secando máis de trescentos metros do regato», según su denuncia. Por ello, pusieron los hechos en conocimiento del Seprona de la Guardia Civil, que hace unos días levantó los correspondientes informes sobre el terreno, así como dieron traslado a Augas de Galicia, un organismo que por el momento no se ha pronunciado.

Sin embargo, lo que más ha enojado a este grupo de vecinos es el supuesto interés de la comunidad en aprovechar el agua de la antigua captación por donde atraviesa la tubería principal de la nueva traída. La pretensión sería construir un enorme depósito de hormigón para, supuestamente, recoger sus aguas. De momento, se puede ver como se ha excavado recientemente un enorme hueco en la tierra, mientras la tubería fue desviada al antiguo depósito.

José Antonio Fariña apunta a que «non a poden anular sen acabar as obras, e unha vez rematadas, o proxecto di que debe quedar en desuso, pero sen aproveitar a auga, e os que non queremos a auga nova de qué nos imos servir», se pregunta este lugareño, al tiempo que afirma que el viejo manantial parece tener más agua que el nuevo, por lo que considera que lo lógico sería mejorar el existente sin acometer nuevas captaciones.

La comunidad de usuarios de Grixoa para la nueva traída incluye a las sesenta familias o casas de la parroquia. Según los afectados, el primer desembolso fue de mil euros, seguido de un segundo pago de 800 euros de los que faltarían por pagar alrededor de una veintena. Los gastos afectan a los trabajos de excavación y conducción, y los quince kilómetros de tuberías, así como una gran balsa y una cisterna antigua. Se habilitarán sesenta depósitos con una capacidad de 10.000 litros cada uno.

Lo más curioso es que a menos de un kilómetro de Grixoa se halla un ramal de agua de la traída municipal de San Cristóbal de Mallón, ante lo cual, los afectados creen que resultaría «máis económico», una prolongación hasta Grixoa en vez de construir una nueva traída.

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