Diego Vázquez está al frente de una explotación ganadera desde los 21 años
14 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Diego Vázquez Lojo, ganadero de Rois de 26 años, tiene hoy su pequeña parcela de protagonismo y no a causa de la crisis del sector lácteo -que también la padece- sino porque el Concello ha pensado en él para dedicarle el homenaje al labrador con motivo de la fiesta de San Isidro, que se celebra mañana. En esta ocasión, el Ayuntamiento quiere reconocer la dedicación al campo de este joven, que ostenta una marca ya difícil de batir: ser la persona más joven que se puso al frente de una explotación ganadera de cuantas dependen de la oficina agraria de Padrón.
Con tan solo 21 años, Diego Vázquez sucedió a su padre al frente de la explotación, que pasó a gestionar en sociedad con su madre Josefina. En la actualidad también su mujer Belén, de 27 años, está dedicada de lleno a la actividad ganadera, que desarrollan en la aldea de Beade, en la parroquia de Aguasantas.
Ayer, Diego reconoció que le sorprendió la llamada del Concello comunicándole que es la persona homenajeada en esta fiesta del San Isidro, sorprendido pero también «quedou contento», según apuntó su madre Josefina. El joven contó que un día antes le había dicho a su mujer Belén que le iban a dar a ella el premio ya que tan solo tiene 27 años, uno más que él. Pero el elegido fue Diego.
Par de veces
Hasta ahora, solo fue en un par de ocasiones a la comida de San Isidro que organiza el Concello y a la que mañana no podrá faltar. «Cadra en moi mal tempo, sempre temos moito traballo», cuenta el ganadero en alusión a que las explotaciones están en plena época de siembra del maíz. Su padre añade un dato: su familia levantó el primer establo de la montaña, en alusión a las parroquias altas del concello de Rois (Aguasantas y Ermedelo), en el año 1962 cuando tenían 8 vacas y decidieron ampliar a 12. «Xa nos parecía unha salvaxada o aumento e mira hoxe», dice el padre en alusión a las actuales dimensiones de la explotación, en las que hay en torno a un centenar de cabezas de ganado, de ellas la mitad de ordeño y que producen en torno a 1.150 litros de leche al día.
Diego y su mujer tienen un hijo de tres años y al que ya le gusta la actividad del establo. A su padre le gustaría que siguiese con la tradición familiar, siempre y cuando «isto cambie», en referencia al momento de crisis que vive el sector. En su caso, toda la familia vive de los ingresos de la explotación y económicamente ya notaron la bajada del precio de la leche.
Pero Diego es optimista y asegura que «sempre confías en que a situación mellore pese a que as expectativas non son moi boas». Lleva desde los 18 años con la tradición familiar y, por el momento, no se arrepiente aunque, dice, «a este paso, veremos».