La avispa del castaño, imparable en Barcala

Los productores demandan la suelta del «Torymus sinensis» para frenar al parásito


negreira / la voz

Primero fue la avispa velutina, y ahora lo es la avispilla del castaño (Dryocosmus kuriphilus), originaria de China y que en 2014 fue detectada por primera vez en Cataluña. Igual que la velutina, es en primavera cuando alcanza su máximo apogeo, hasta julio. Y solo otro depredador natural parece ser el único en hacerle frente como es el Torymus sinensis, procedente de Asia y que es soltado por Medio Rural para combatir el veloz avance de la plaga. En ello confían los productores del Val de Barcala, donde su expansión es meteórica, como constatan productores y técnicos medioambientales, quienes demandan una ofensiva desde la Xunta para frenar al parásito.

Es la pesadilla de los productores autóctonos de castaña, sobre todo en la provincia de Ourense. De intenso color negro, su tamaño ronda los tres milímetros, pero aniquila todo castaño que se halla a su paso con un avance imparable, puesto que cada hembra de avispilla puede poner hasta 120 huevos en los diez días desde que las larvas salen de las agallas en yemas y hojas de los castaños. Ese engrosamiento de color rojizo que causa la avispilla en los castaños impide la fotosíntesis y que salgan flores y frutos, pudiendo causar la muerte de los árboles debido a su debilitamiento y a que facilita que puedan verse afectados por el chancro, una enfermedad producida por un hongo, Ascomiceto pirenial, que también tiene su origen en Asia.

Jesús Capeáns es un productor que posee alrededor de 530 castaños en una finca de San Cibrán, en A Baña: «O ano pasado había apenas dous castiñeiros afectados, pero esta primavera afectoulle á maioría, polo que avisei a Medio Rural para que fagan unha valoración das árbores infectadas». Como quiera que la provincia de A Coruña no posee grandes superficies para producción de castaña, cree que las sueltas del depredador de la avispilla «van tardar máis que en Ourense e Lugo, e pode que sexa tarde cando o fagan, porque xa está moi estendido polos soutos», añadió.

Hasta ahora, solo Italia contaba con un laboratorio proveedor de este parasitoide en Europa, pero el vivero del Grupo Tragsa en Maceda (Ourense), desarrolló un sistema que permite criarlo en cautividad. El Torymus es un parasitoide que pone los huevos sobre las agallas donde se hallan los de la avispilla para exterminarlos. No se considera al Torymus una especie invasora, porque los expertos dicen que desaparecerá cuando lo haga el parásito.

La Ley de Biodiversidad y Medio Natural prohíbe la introducción de especies que no sean autóctonas, por lo que únicamente permite realizar las sueltas bajo un programa experimental y controlado como ocurre en Galicia. Durante el proceso se tiene que prestar atención a tres cuestiones: que la nueva especie no se va a hibridar con otras, que no va a desplazar a ningún insecto autóctono y que no va a parasitar a otros huéspedes. Es lo que ya se comprobó previamente en otros países afectados por la plaga de la avispilla y en los que se usó a su depredador natural para combatirla, como Italia o Francia.

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