La parroquia de Busto aplaza el referendo para escindirse de Santiago e integrarse en Trazo

Xurxo Melchor
Xurxo Melchor SANTIAGO / LA VOZ

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La asamblea de los vecinos de Busto para decidir sobre su posible escisión de Santiago fue la más concurrida de los últimos años.
La asamblea de los vecinos de Busto para decidir sobre su posible escisión de Santiago fue la más concurrida de los últimos años. PACO RODRÍGUEZ

Los vecinos dan un voto de confianza a la alcaldesa para que cumpla sus promesas y les lleve el bus urbano

22 mar 2026 . Actualizado a las 18:15 h.

Busto es una parroquia del norte de Santiago de menos de 250 habitantes y 78 casas. Pocos compostelanos sabrían situarla en el mapa y menos llegar hasta ella sin un GPS, porque el único cartel que indica su dirección en la N-550 está descolorido y deformado y es solo visible para aquellos que circulan en dirección entrada a la ciudad, desde Sigüeiro (Oroso). Una pequeña aldea que, sin embargo, se ha erigido en voz del olvidado medio rural compostelano y que es un claro ejemplo de las disfunciones que existen en la delimitación de los términos municipales en Galicia. Su decisión de plantear escindirse de la capital autonómica para integrarse en el vecino Trazo, un pequeño concello que no llega a los 3.000 habitantes, se ha convertido en una bomba que ha detonado en el Pazo de Raxoi obligando a la alcaldesa, Goretti Sanmartín (BNG), a lanzar apresuradamente la promesa de cumplir la principal reivindicación de los vecinos: contar con servicio de bus urbano. Son los únicos que no lo tienen.

La oferta de la regidora no enfrió la convocatoria de la asamblea de la asociación vecinal en la que se iba a celebrar el singular referendo. Nunca hubo tantos vecinos en el local social. Más que votos, porque la consulta se organizó siguiendo la democracia sueva. Es decir, un voto por casa. El ambiente estaba caldeado por años de abandono. «Non temos saneamento nin temos nada, estamos coma no terceiro mundo», se quejaba un asistente. «Mira o campo de fútbol, ata tiven que apañar eu as redes con bridas», le respondía otro. La otra portería está rota y la cancha no es ni de hierba ni de arena. Es de hierbas. De rastrojos, vaya. «Só veñen unha vez ao ano a limpar», puntualizaba otro parroquiano.

A la una, los más de 40 asistentes a la histórica cita se encerraron en el local social para debatir en privado. Pasaron las horas y algunos comenzaron a salir enfadados. El choque de opiniones no fue por el referendo, sino por el puente sobre el Tambre con el que Busto se uniría a Trazo sin tener que dar una enorme vuelta por Chaián o Sigüeiro. Unos lo quieren solo peatonal y para bicis y otros que también puedan pasar los coches.

Al filo de las 14.30 horas, un aplauso cerrado anunció el fin de la asamblea. Al abrirse la puerta, el presidente de la asociación, José Antonio Montaos, comunicó la decisión. Ni escisión de Santiago, ni anexión a Trazo. Han optado por dar un voto de confianza a la alcaldesa para que cumpla su promesa de última hora de llevar el bus urbano a la parroquia. Eso sí, solicitan la dimisión tanto del concejal de Mobilidade, Xan Duro (Compostela Aberta), como del gerente de la empresa municipal que gestiona el servicio, Tussa.

El único cartel que indica la dirección de Busto desde la N-550, sucio, deformado y únicamente visible en sentido Santiago.
El único cartel que indica la dirección de Busto desde la N-550, sucio, deformado y únicamente visible en sentido Santiago. PACO RODRÍGUEZ

Un proceso que exige el voto a favor de los plenos de ambos municipios

El voto a favor de la mayoría de los vecinos es solo el primer requisito para que una parroquia pueda dejar un concello para integrarse en otro. Si el referendo es favorable, el siguiente paso es que los plenos de ambos municipios estén también de acuerdo. La medida debe ser justificada y exige, por ejemplo, que el territorio en cuestión limite con el ayuntamiento de destino. Algo que cumple Busto, que ya cuenta con una de sus aldeas en Trazo, la de A Barca, separada del resto tan solo por el río Tambre.

Al margen de esas consideraciones, una operación de estas características exige la redacción de una memoria justificativa desde el punto de vista geográfico, económico y social y también un período de exposición pública. Además, son preceptivos los informes de los concellos afectados, de la Diputación de A Coruña y del Consello Consultivo de Galicia. La decisión final sería de la Xunta. Es la que tendría la última palabra.

La amenaza de Busto de dejar Santiago para pasar a formar parte de Trazo tiene precedentes en la propia capital de Galicia. En 1996, la parroquia de A Barciela inició los trámites para integrarse en Oroso. El proceso duró diez años y no colmó por completo los deseos de los vecinos, ya que finalmente solo una franja de terreno, la que estaba más allá del Tambre, pasó a formar parte del municipio orosino.

En Busto, si algún día se llega a votar, la opinión que goza de más apoyos es la de integrarse en Trazo. «Só hai que ver como coidan eles ao seu rural e como está o de Santiago», señala una vecina.