Rosa Crujeiras gana las elecciones de la USC y se convierte en la primera rectora de la historia de Galicia

SANTIAGO

Rosa Crujeiras, celebrando su victoria en las elecciones de la USC
Rosa Crujeiras, celebrando su victoria en las elecciones de la USC Sandra Alonso

La catedrática de Estatística se impuso en los cuatro sectores, sumando el 61 % de los votos ponderados

12 mar 2026 . Actualizado a las 08:18 h.

Rosa Crujeiras Casais (Ribeira, 1978) se ha convertido en la primera rectora de la historia de Galicia. En sus 531 años de vida, una mujer jamás había liderado la Universidade de Santiago de Compostela (USC). Hasta ahora. Después de un proceso que se alargó durante cinco meses, y que contó con cinco semanas de intensa campaña electoral, la comunidad universitaria se decantó por la catedrática de Estatística e Investigación Operativa, que dirigirá la universidad más grande de Galicia durante los próximos seis años.

Aunque la ribeirense fue siempre una de las grandes favoritas, su figura se agrandó tras lograr, en la primera vuelta, el 40 % de los votos ponderados. Ni Maite Flores Arias, ni María José López Couso, ni Alba Nogueira López pudieron acercarse a la matemática, que en esta fase final volvió a imponerse con el 61,6 % de los sufragios, por el 31,8 % de Flores. El 6,5 % restante correspondió con votos en blanco.

Las urnas sonrieron a Crujeiras, que venció en cada uno de los cuatro sectores en los que se divide el electorado de la USC. El sector uno, el de profesorado con vinculación permanente, la apoyó con 666 sufragios ponderados, por los 414 de Flores. También venció en el segundo, el de los docentes e investigadores, con 150 votos más, por los 83 de su rival. Los estudiantes optaron por ella en masa, logrando 424 apoyos, por los 169 de Flores. El grupo cuarto, el del personal de administración y servicios, prefirió a la ribeirense por delante de la compostelana, sumando 157 y 55 sufragios ponderados respectivamente. En total fueron 1.397 apoyos para Crujeiras, por los 721 de Flores, que le abren las puertas del despacho más noble del pazo de San Xerome.

Su primera comparecencia pública como rectora llegó desde la Facultade de Matemáticas, la que ha sido su segunda casa desde finales de los noventa. Allí siguió la jornada electoral acompañada de su equipo, entre el que destacaba el que será su gerente, Juan Díaz Villoslada; su delegado para Ciencias da Saúde, el cardiólogo José Ramón González Juanatey; y el exrector Juan Viaño. Aplaudida por todos ellos, agradeció la victoria «ao estudantado, ao persoal docente e investigador e ao persoal técnico de xestión, administración e servizos». También tuvo palabras de agradecimiento para su equipo e hizo mención a las otras tres aspirantes. «Agora ábrese unha nova etapa na universidade, en Lugo e en Compostela», avanzó antes de admitir que conoce al reto que se enfrenta para dirigir una institución «plural e diversa» que debe defender su papel «como universidade pública de Galicia».

Crujeiras adelantó que espera «unha etapa de unidade onde o diálogo, a escoita, a confianza e a corresponsabilidade guiarán a nosa acción de goberno», para lo que ve fundamental contar «con todas e cada unha das persoas que forman a nosa comunidade». «Eu comprométome a servir a nosa universidade e a facer posible que este novo liderado se exerza desde a escoita activa, como xa demostramos estas semanas, e se desenvolva con traballo, con rigor, con bo goberno e con transparencia, mirando cara ao futuro con responsabilidade e compromiso co país», afirmó, antes de cerrar su discurso con un último reto: «Temos que devolver a universidade á súa comunidade para que dentro de seis anos nos sintamos máis orgullosas e orgullosos de formar parte desta institución».

Lo intentó hasta el último minuto, pero Maite Flores Arias se quedó a las puertas del pazo de San Xerome. «Tiñamos confianza na remontada, os apoios ían a máis, pero non chegamos a ter o respaldo suficiente. Esa é a única realidade que vale», admitió la catedrática, que dijo que «volvo a ser unha profesora e investigadora máis desta universidade. Paso a estar a disposición da profesora Crujeiras con toda a humildade do mundo para construír unha USC mellor». La compostelana agradeció a su equipo su apoyo: «Quedo en débeda con todos vos, lamento non ter alcanzado o obxectivo que nos marcamos». También tuvo palabras para su familia: «Sen o seu soporte non podería estar aquí». «Unhas veces gáñase e outras apréndese. Aprendín moito, no persoal foi un máster acelerado. A pesar do resultado final sentinme moi querida e quedo con iso», cerró antes de rememorar a Julio Anguita: «Quéiranme menos e vótenme máis».

El rector saliente, Antonio López, destacó la alta participación de la comunidad en las elecciones, lo que consideró que «lexitima a elección da nova reitora. Ten recibido unha porcentaxe de voto que supera o 60 %, o que significa que parte cun apoio moi sólido para afrontar os futuros anos para a universidade».

¿Quién es la vencedora? 

A los pies de la carretera que conecta Artes con Corrubedo se encuentra la casa de Os de Pena, donde nació, en 1978, Rosa Crujeiras Casais, hija de José Antonio y Manola. Primogénita de una humilde familia marinera, el prototipo más común de la Ribeira de la época, mostró desde cría una una extraordinaria capacidad para los estudios, como aún recuerdan antiguas compañeras de pupitre. Esa virtud llevó a Francisco Sóñora, su profesor en el colegio de Artes, a llamar a sus padres para preguntarles si Rosa seguiría estudiando al acabar el instituto. José Antonio y Manola, como Francisco, tenían claro que debía hacerlo: su talento no se podía desaprovechar. Sería la primera de la familia en estudiar en la universidad.

Aunque dudó si formarse en idiomas, Crujeiras se define como «matemática vocacional». Brilló durante su paso por la Universidade de Santiago (USC), que ahora tendrá que liderar. Para costearse su estancia en Santiago como universitaria, Crujeiras impartió clases de apoyo, primero en un colegio y más tarde en las casas de sus alumnos. Aunque siempre soñó con ser profesora, en tercero de carrera entendió que no solo quería enseñar, sino que también resolvería problemas que seguían sin solución, por lo que optó por la investigación. Tras licenciarse en Matemáticas consiguió una beca del Ministerio de Educación que le permitió pasar un semestre en Estados Unidos, otro en Londres, en la London School of Economics, y un tercero en Granada. Leyó su tesis en el 2007 en la USC y, tras un breve contrato posdoctoral en Santiago, se mudó a Bélgica, donde trabajó en la universidad de Lovaina. Volvió a España por la familia y porque en su filosofía está su compromiso de devolverle a la sociedad lo que esta le dio.

Quienes conocen los entresijos de la academia compostelana reconocen que lleva años trabajando en el proyecto que encabeza, cuestión que la convirtió en una de las voces más críticas dentro del claustro durante el mandato de Antonio López. Junto a ella estuvo Luis Míguez Macho, que abandonó la candidatura tras la aparición de un blog escrito hace 20 años en el que exhibía una marcada ideología conservadora. Su adiós fue un golpe duro para la ribeirense durante la campaña electoral, del que no terminó de reponerse completamente hasta su victoria en la primera vuelta, en la que logró el 41 % de los votos y la convirtió en la gran favorita para la fase final. 

Nunca ha escondido que la atrae la gestión universitaria, lo que puede comprobarse en sus múltiples cargos: secretaria del Instituto de Matemáticas, vicedecana de la Facultade de Matemáticas y vicerrectora con el rector Juan Viaño. Hasta que se presentó a las elecciones de la USC, la catedrática de Estatística también ocupó la dirección científica del Centro de Investigación e Tecnoloxía Matemática de Galicia (Citmaga). Nunca ha escondido sus orígenes marineros y de familia humilde que tuvo que esforzarse para que su primogénita llegase a la universidad. En realidad siempre se ha sentido orgullosa.

Madre dos pequeños, acostumbra a visitar su Artes natal cada domingo. En la casa de Os de Pena ya no está su abuela Ramona, que falleció el pasado verano y con la que tenía vínculo muy fuerte. Ella, que vivió una época mucho más difícil que su nieta, ha sido siempre una de sus referentes por su capacidad para sacar adelante a su familia. Aunque su proclamación definitiva tendrá que esperar hasta el 23 de marzo, la próxima que visite su viejo hogar, Rosiña a de Pena, como la conocen en Artes, será ya la rectora Rosa Crujeiras. La primera de la historia de Galicia.