La amiense Paula Valiño, directora de arte de un corto que opta a los Goya: «Trata de una problemática del mundo del cine, e invita a pensar»

Olalla Sánchez Pintos
Olalla Sánchez SANTIAGO

SANTIAGO

La joven animadora, criada en Bertamiráns, reside desde hace cinco años en Almendralejo, en Badajoz, sede de la productora The Glow Animation Studio, con la que trabajó para «El corto de Rubén». «Competimos con cortos de gran nivel, pero estamos ahí», señala

28 feb 2026 . Actualizado a las 20:17 h.

Se reconoce expectante por ver lo que sucederá este sábado en la gala de los Goya. Paula Valiño, la joven de 28 años criada en Bertamiráns —donde vive su familia— y con residencia actual en Almendralejo (Badajoz), adonde se trasladó tras la pandemia por motivos de trabajo y donde ya se afincó, es la directora de arte de El corto de Rubén, un trabajo dirigido por José María Fernández de Vega y producido por The Glow Animation Studio que opta este sábado, en la 40 gala de los premios Goya, a Mejor corto de animación.

La historia se centra en Javier, un amante del cine, que se decide a realizar un corto de terror, en animación. Un sueño que irá mudando a medida que un caricaturizado productor e inversor le impongan a un guionista, director de arte o, incluso, a una directora que lo sustituya, en una corto de metacine que retrata, con humor y mirada irónica, el proceso creativo y refleja cómo la maquinaria de la industria puede acabar devorando proyectos.

«Junto a mi compañera Cristina Herranz nos encargamos desde la preproducción del diseño de los personajes, que satirizan a ciertas figuras dentro de la industria del cine. Por ejemplo, y pese a resultar odioso, nos divertimos mucho diseñando a Produstiano, ese hombrecillo que siempre viste con hombreras y colores chillones, naranjas o morados, disruptivos, y que como una planta venenosa, nos hacen entrever que no es de fiar… Todos los detalles están meditados, desde las formas hasta los gestos de cada personaje, que nos hablan de sus personalidades», comenta sonriendo Paula Valiño. «Creo que aunque el corto está muy centrado en una problemática dentro del mundo audiovisual, el debate de fondo puede ser extrapolable a más oficios. Es un corto que, indudablemente, invita a pensar», reflexiona la joven animadora sobre una producción, de mirada innovadora, que también destaca por su apuesta formal y narrativa.

La animadora gallega Paula Valiño
La animadora gallega Paula Valiño

«El corto cambia de lenguaje en numerosas ocasiones y creo que eso también lo hace interesante. Hay en él animación 2D, 3D y rotoscopia, un técnica que supone un calco estilizado sobre la imagen real», añade, feliz por haber dado un nuevo paso en su carrera.

«Yo estudié Bellas Artes en Pontevedra. Poco después de la pandemia me trasladé a Almendralejo para asistir a una masterclass de animación. En esta localidad tiene su estudio de animación la productora Glow, reconocida por su largometraje Buñuel y El laberinto de las tortugas, ganador de un Goya en el 2019. Aprendí aquí todo lo que sé hasta ahora. En pocos años pude sumar experiencias, como con el corto infantil Operación Frankenstein, candidato, hace tres ediciones, al Goya a mejor cortometraje de animación. También formé parte del equipo de El sueño de la sultana, una película que fue candidata a mejor largometraje de animación y mejor filme en los Premios del Cine Europeo. Luego llegó la oportunidad de El corto de Rubén», prosigue. «En este trabajo siento que he tenido mucha libertad para explorar. A nivel profesional me ha ayudado mucho; todo suma. Siento que poco a poco voy creciendo. Me parece además un milagro poder estar viviendo de este mundo. Yo he tenido la suerte de encontrar un buen ecosistema de trabajo, en una productora pequeña, con un gran equipo humano que siempre empuja a favor de que los proyectos salgan adelante... Cuando echo la vista atrás, veo que he cambiado mucho a nivel personal y profesional. Solo tengo palabras de agradecimiento a todas las personas que he conocido en el camino que me han ayudado a que esto sea posible», agradece, no negando que hasta ahora su experiencia se aleja de lo que refleja el corto nominado. «Creo que el problema, y lo que se critica en este trabajo, es que en el mundo del cine hay grandes ideas, pero, en ocasiones, ciertos intereses impiden que estas vean la luz o se distorsionan tanto que pierden su esencia», analiza.

Imagen del proceso creativo de «El corto de Rubén»
Imagen del proceso creativo de «El corto de Rubén»

Ya sobre las opciones del trabajo para ganar el Goya, se muestra cauta. «Competimos con cortos de gran nivel. Es difícil, pero lo importante es que estamos ahí… Me haría ilusión que lo ganase no solo por todo nuestro trabajo, sino para que se reconozca el gran trabajo que se puede producir desde una comunidad como Extremadura, alejada de los principales núcleos de animación, como pueden ser las capitales u otras comunidades de España», destaca, sin obviar el debate que en las últimas semanas generó la nominación a los Goya de El corto de Rubén al incluir el trabajo en sus créditos una canción interpretada por la voz de una cantante creada con IA. «En este caso se ha intentando hacer ruido de algo que no es así. Esa voz se utilizó de forma plenamente consciente y en clave satírica. Si algo supuso el corto fue mucho trabajo artesanal por parte de muchos artistas», pone en valor.

Afincada en Almendralejo, desde donde avanza que ya trabaja en un nuevo proyecto, la amiense destaca cómo su corazón sigue siendo gallego. «Me haría mucho ilusión poder formar parte de algún proyecto de mi comunidad», subraya con entusiasmo.