Santiago bate récords de producciones audiovisuales y enamora en cines y televisión con «Animal», «Buen Camino» y otras cuatro películas extranjeras

Juan María Capeáns Garrido
juan capeáns SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO

Beatriz Arjona, Alma en «Buen Camino», preparando una escena junto al director Gennaro Nunziante (centro) y el actor protagonista, el cómico Checco Zalone
Beatriz Arjona, Alma en «Buen Camino», preparando una escena junto al director Gennaro Nunziante (centro) y el actor protagonista, el cómico Checco Zalone philippe antonello

Compostela acogió 57 proyectos rodados en la ciudad, la mayoría de ellos internacionales, y «hay proyectos gordos en marcha»

15 feb 2026 . Actualizado a las 13:41 h.

Rodar en las calles de Santiago implica pagar una tasa diaria de 410 euros, con una bonificación del 50 % si en la producción se evidencia un efecto promocional para la ciudad o si sale citada en los títulos de crédito. Esa rebaja municipal tiene sentido, porque todo lo recaudado desde que existe ese impuesto es una minucia frente a los beneficios millonarios que generan en materia turística y reputacional esas películas, documentales o programas de televisión, algunos con más impacto que otros.

Santiago cerró el 2025 con 57 producciones rodadas o grabadas en sus calles, lo que supone un récord histórico en cantidad —la marca estaba en 54, en el 2022 y el 2024— pero el impacto ha sido infinitamente superior. Nunca antes se habían lanzado dos fenómenos como los de Animal, que llegó a ser la serie más vista en Netflix en España y en más países y que ha fijado su área de localización en Compostela y su entorno; y el todavía no ponderado éxito fuera de Italia de Buen Camino, la comedia de Checco Zalone rodada en la Ruta Xacobea que en tan solo cinco semanas consiguió convertirse en la película más taquillera de la historia en el país trasalpino, encandilado por la historia de un padre siguiendo a su hija por el norte de España hasta que llegan al Obradoiro. Se trata de producciones que trascienden con creces al retorno directo de los rodajes que se convierten en imanes turísticos por la difusión internacional de las cuidadas localizaciones.

Emilio Estévez y Martin Sheen presentaron «The Way» en el 2010 en Santiago
Emilio Estévez y Martin Sheen presentaron «The Way» en el 2010 en Santiago CARLOS FOLGOSO.

 El efecto, que no tardará en notarse, sigue la estela de The Way, la película rodada en el Camino impulsada con fondos públicos al calor del Xacobeo 2010 y que, curiosamente, no fue un éxito arrollador ni en cines ni en las televisiones, pese a contar como actor protagonista al actor Martin Sheen —con orígenes gallegos—, en plena resaca de uno de sus trabajos más aclamados, El ala oeste de la Casa Blanca. Lo que sí hizo la película dirigida por Emilio Estévez (hijo de Sheen) es dejar una lluvia fina de espectadores en los tres últimos lustros que sintieron la llamada del Camino. En el año de su estreno habían llegado a Santiago 3.334 peregrinos estadounidenses. En el 2025 fueron 44.000, la segunda nacionalidad con mayor presencia en la ruta. Y todos, casi sin excepción, reconocen haber visto la película.

Pero más allá de estos hits, Dimas González, responsable de la Compostela Film Commision —la entidad que canaliza la demanda y colabora con las producciones— destaca el interés internacional, reflejado en otras películas rodadas en el 2025, como Compostelle y Le chemin de Rosa (Francia); Die gaste / Los invitados (Alemania); Journey to you (Estados Unidos); o la española Me has robado el corazón, rodada en el Ensanche simulando ser un barrio de Madrid. Y advierte del valor de documentales coreanos, japoneses o americanos «que entran en casas de todo el mundo en hora punta».

  

La segunda temporada de «Animal», con Luis Zahera, tendrá más escenas rodadas en Santiago y alrededores
La segunda temporada de «Animal», con Luis Zahera, tendrá más escenas rodadas en Santiago y alrededores JAIME OLMEDO / NETFLIX

«Animal», con Luis Zahera, tendrá segunda temporada, «y hay proyectos gordos en marcha»

Santiago tiene una presencia notable en el inmenso catálogo del universo Netflix, la plataforma más potente del mundo. Y cuenta con algunos éxitos incuestionables de crítica o audiencia, o de ambas cosas. Así ocurrió con el documental y la docuserie sobre el crimen de Asunta; o con un rostro más amable, el que le pone el actor compostelano Luis Zahera al veterinario Antón Beiras, en la aclamada Animal. que alcanzó el número uno de visualizaciones en España y en otros países, especialmente en latinoamérica. La serie tuvo como base Santiago, especialmente para rodar interiores (la clínica, en el polígono de Costa Vella; o las escenas en locales de hostelería, en distintos negocios de la ciudad), pero los exteriores son en el área metropolitana, en Pontemaceira (Negreira), Arzúa, O Pino o Touro, con presencia en distintas explotaciones ganaderas. Netflix ya está preparando la segunda temporada, en la que ya se sabe que Santiago tendrá todavía más peso como espacio de rodaje, aunque no haya una identificación específica del lugar.

La miniserie «Lobo» recreó días atrás una feria en Praterías, y en las próximas semanas se rodarán más escenas
La miniserie «Lobo» recreó días atrás una feria en Praterías, y en las próximas semanas se rodarán más escenas PACO RODRÍGUEZ

Romasanta volverá

Algo similar ocurrirá con Lobo, la miniserie sobre Romasanta, también para Netflix, que ya grabó escenas en Praterías y que volverá a Santiago en las próximas semanas, información que es posible obtener por las convocatorias públicas de selección de figurantes. Las productoras exigen la máxima confidencialidad, «pero hay proyectos gordos en marcha», anuncia Dimas González respetando la discreción.

 

El director y productor compostelano Alfonso Zarauza lleva tres décadas haciendo cine y lo celebró el año pasado con una exposición
El director y productor compostelano Alfonso Zarauza lleva tres décadas haciendo cine y lo celebró el año pasado con una exposición XOAN A. SOLER

Alfonso Zarauza: «Lo que está pasando aquí no ocurre en Salamanca o Toledo»

Si alguien ha testado la transformación de Santiago como polo audiovisual es Alfonso Zarauza (Santiago, 1973). El cineasta —que en estos momentos ejerce como productor para la opera prima de Ledicia Sola y ultima la financiación para su próximo largometraje, Islandia— recuerda sus primeros cortos «hace 30 años, cuando todo era una fantasía» y tenía que recurrir a las amistades con actores entonces desconocidos como Luis Tosar, Luis Zahera o Diego Anido. «Lo vivido en el audiovisual gallego ha sido una revolución, y Santiago ha sido fundamental por la concentración de personas que han contribuido a esta edad de oro. Hay gente haciendo cosas importantísimas que salió o lleegó aquí y que sigue vinculada a la ciudad, como Dani de la Torre, Jorge Coira o Jaione Camborda. O Xavi Font, mi productor de Ons, que vive en Santiago y que dentro de un mes estará en la gala de los Oscar por Sirât. Oliver (Laxe) vivió en mi casa después de regresar de Marruecos, y entonces ya le estaba dando vueltas a la película. Éramos muy ingenuos y soñábamos con hacer cine, algo que hace solo unas décadas ocurría exclusivamente en las grandes ciudades», analiza el compostelano excluyéndose de la lista de contribuyentes al éxito del sector en la ciudad. Lo cierto es que, salvando las distintas versiones de La Casa de la Troya, pocas películas tienen a Santiago tan presente como La noche que dejó de llover (2008), su primer largometraje que escribió y dirigió.

Las mil caras de Santiago

Reconoce Zarauza que la monumentalidad del casco histórico y la temática del Camino son tan evidentes que «es fácil que se caiga en el cliché, pero Santiago, como ocurre con Nueva York, tiene mil mundos, y aquí pasará lo mismo. Hay muchos santiagos retratables e interesantes», dice el director, que ya tiene en mente un trabajo que tendrá como protagonistas a la ciudad y un año, 1994. La parte por el todo de una época «excepcional y única en la había mucha gente muy interesante haciendo cosas, y todo pasó inadvertido. Por eso me gustaría recuperarlo, porque creo que el arte también sirve para recuperar vivencias y momentos». Esa reflexión le lleva a apuntar que ciudades con un patrimonio potente muy apetecible para acoger productos audiovisuales hay muchas, «pero lo que está pasando aquí no ocurre en Salamanca o Toledo». Y esa diferencia la marca la calidad profesional en un sector pujante que ha conseguido éxitos a nivel nacional e internacional sin tener que deslocalizarse. «Compostela siempre fue un plató, pero en la mayoría de las ocasiones se trató de algo circunstancial, para rodar dos o tres escenas. La diferencia con el 2007, cuando rodé La noche que dejó de llover, es tremenda. Se multiplicó la inversión y la calidad. Vivimos un momento muy pujante», concluye.