El sector turístico alerta de la tendencia de Santiago a perder fuelle como destino
SANTIAGO
La disminución de las rutas y frecuencias aéreas resta competitividad para captar congresos
07 dic 2025 . Actualizado a las 05:00 h.En el sector turístico de Santiago crece el pesimismo al mismo ritmo que baja el porcentaje de ocupación de los establecimientos hoteleros y la media de estancia de sus huéspedes. Los portavoces del colectivo llaman la atención no solo sobre los datos objetivos, sino también sobre la tendencia que esas cifras apuntan. «Más allá de la caída media de ocupación de un 2 %, lo más preocupante es que ha sucedido en los últimos meses, de mayo a octubre», explica Esteban Iglesias, presidente de la Unión Hotelera de Compostela, en referencia al período que corresponde a la temporada alta, «cuando los negocios se juegan su estabilidad económica». Iglesias recurre a los datos del INE para «dejar a un lado las sensaciones subjetivas. El dato objetivo es que, entre mayo y octubre, temporada alta, hubo 54.000 pernoctaciones menos. Somos la ciudad del norte de España con la peor estancia media en temporada alta». Insiste en que los indicadores evidencian que «estamos ante una tendencia a la baja. Lo que nosotros bajamos lo suben otros. Vigo pasa del 60 al 70 %, y A Coruña, del 69 al 78 %». Lamenta Iglesias que no se haga nada para revertir esa situación. El turismo de ocio, en opinión del sector, está en clara tendencia a la baja.
Malos augurios para el 2026
Con un aeropuerto «sin rutas y sin frecuencias, unido al cierre de la pista previsto para mayo del 2026, Santiago se queda en una situación muy complicada para el próximo año». La realidad es que, según destaca Esteban Iglesias, la ciudad pierde atractivo, y esta es una tendencia que, ojalá me equivoque, seguirá todo el próximo año». El portavoz hotelero cree que el porcentaje previsto de ocupación para este diciembre, un 37 %, «es un adelanto de la temporada baja. Solo nos salva Vigo. Nos estamos convirtiendo en una ciudad dormitorio del turismo navideño de Vigo. Tenemos turistas que en realidad vienen a estar en Vigo, pero que no pueden porque sus hoteles están completos y nos utilizan como alternativa situada a una hora para lo que vienen a ver». El sector hotelero teme que lo que está pasando este mes se traslade al resto del próximo año, ya que la falta de conexiones aéreas restará puntos a la hora de competir para atraer huéspedes de empresas y turismo de congresos.
Esteban Iglesias llama la atención sobre el hecho de que, durante la temporada baja de turismo de ocio, los hoteles se nutren de los viajes por trabajo, pero sin facilidades para desplazarse las empresas buscarán otras alternativas y los promotores de congresos se irán a otras ciudades. Por eso, uno de los sectores que más se verá afectados es el turismo de congresos. Y en la ciudad del congreso el huésped gasta tradicionalmente el triple de lo que gastaría un visitante por ocio.
Otro colectivo que tampoco mirará a Santiago, según apuntan desde el sector, es el de aquellos turistas que en temporada baja realizan viajes cortos, dejándose llevar por impulsos. Son los que buscan un vuelo directo desde su ciudad, y deciden visitar otra. En este listado no estará Compostela, por lo que también se perderá al turista de invierno que busca ciudades conectadas y con atractivo turístico.
Una temporada «normalita» a la espera del impacto de las «malas noticias» que rodean a Lavacolla
J. C.
Un año «normalito», «valle», o «flojito, como todos los que anteceden a la víspera de un Xacobeo», el del 2027. Los pequeños operadores que ponen el termómetro a diario al turismo más allá de las cifras oficiales o de las consignas política valoran el ejercicio que ahora acaba como discreto y no ven grandes amenazas para el 2026, aunque sí tienen algunas preocupaciones. «Santiago es un destino de escapada, así que le cierre de la base de Ryanair nos acabará afectando, igual que las complicaciones para viajar con el AVE. En general no hemos tenido buenas noticias de Lavacolla», analiza Elena Iglesias, guía turística y fundadora de Galicia Experience. A su juicio, hay una «reducción» del turismo en general que «notamos más los que trabajamos a pie de calle», y ve con preocupación los debates que se han abierto en la ciudad en los últimos años: «No somos Roma, no somos Barcelona, pero se han intentado aplicar los mismos discursos de masificación», lamenta Iglesias, quien también echa en falta una «dirección clara» en materia turística desde la ciudad.
Rubén Cid, de Toxo Travel, trata de huir de los discursos pesimistas, pero advierte que tampoco es bueno aferrarse a la escalada de récord de los peregrinos, «porque moitos contan como número, mais non fan gasto». Entre los aspectos positivos del 2025 incide en la desestacionalización, con una temporada más larga de lo que estaban acostumbrados pese a que el calendario de puentes tampoco ayudó. «Temos que pelexar o tema do aeroporto, que no 2026 vai estar mes e pico pechado», recuerda Cid, quien resuelve la polémica del cobro de la tasa turística de forma pragmática: «Se vale para que a xente estea máis tranquila e vexa o turismo coma unha industria máis...».
Teresa Sánchez y José Antonio Brea, de Traslados Compostela —servicios de transportes en vehículos— apuntan otra preocupación, la de las obras que generarán cierres en el Hostal dos Reis Católicos, el buque insignia de la hostelería. Llevan dos décadas trabajando y ya conocen las dinámicas respecto a los años santos, de ahí que esperen pasar de un año «flojo» a uno «bueno». Y apuntan una tendencia de los dos últimos años: «Los viajeros con mayor poder adquisitivo escapan del calor y del tumulto hasta el punto de que septiembre fue el mejor mes del año».
Lalo Crespo: «Es una situación complicada, nos preocupa la pérdida de vuelos»
M.M.
Lalo Crespo, director del hotel Puerta del Camino, uno de los más próximos al Palacio de Congresos, muestra su «preocupación» por la pérdida de vuelos en el aeropuerto Rosalía de Castro. En su opinión, «es irrebatible que el cierre del aeropuerto [del 23 de abril al 27 de mayo próximo] y la pérdida de vuelos nos cierra una puerta importante y nos deja en una situación complicada de cara al próximo año».
Una de las cuestiones que más jugará en contra del sector es que esa pérdida de conexiones deja a Compostela en una posición desfavorable frente a otros destinos para «atraer congresos, y este turismo se verá muy afectado». Crespo apunta que «las empresas reducirán sus reuniones en Santiago. Pueden pasar de 600 a 200, porque sin conexiones la gente no puede llegar. Es sencillo». Además de esa falta rutas aéreas, que considera indispensables para traer turismo y visitantes, el hotelero sostiene que «tampoco el AVE está solucionando el problema».
Crespo es sincero sobre las expectativas para el próximo ejercicio: «En mi opinión personal, el 2026 va a ser un año malo». Argumenta que los datos del 2025 que se conocen hasta ahora «no nos permiten ser optimistas. El INE marca una bajada del 6 %. Hay una tendencia a la baja, mientras otros no dejan de subir». Como otras voces del sector, apunta que «los datos de octubre activaron todas las alarmas. Hay motivos para estar muy preocupados».
Por otro lado, el director del Puerta del Camino considera que los mensajes que se están lanzando de la ciudad «no son lo mejor para atraer turismo. La gente va adonde la quieren, y los mensajes no son buenos». Otra de las cuestiones que preocupan al sector son las dificultades de movilidad interna. «El taxi sigue siendo un problema en esta ciudad, y no veo solución a corto plazo».
Javier Torreiro: «Pienso que el 2026 debería ser un buen año, pero hay incertidumbre»
M.M.
Javier Torreiro, del hotel Rúa Villar, reconoce que la ubicación de este establecimiento es su «gran valor». «Nosotros somos de los primeros en llenar las habitaciones, y este año bajamos. Sin hacer el balance final, un 5 % menos. Pero los hoteles que están más alejados del casco histórico seguro que bajaron mucho más. Mínimo un 10 %». Aunque asume que a algunos este porcentaje «no les dirá nada, marca una tendencia. Y otras ciudades similares a la nuestra están subiendo».
Un dato que para Torreiro es clave a la hora de entender cómo está la situación del sector en Santiago es que «hasta Semana Santa muchos hoteles cierran, porque la temporada baja es muy baja». Torreiro sostiene que «es fácil entender que los cierres de unos benefician en algo a otros».
A la hora de valorar cómo será el 2026, víspera de año santo, apunta que «es difícil decirlo. Pienso que debería ser bueno, pero hay incertidumbre». Destaca que la pérdida de vuelos en el aeropuerto y su cierre entre abril y mayo «no va a ayudar. Son unas 400-500 personas todos los días que llegaban a Santiago en avión y que ya no llegan. El 85 % de los turistas extranjeros llegan en avión. Por suerte, otros vienen caminando, pero luego usan el avión o el tren para irse. Estoy casi seguro de que algo bajará, pero nuevamente nuestra ubicación es un valor a favor», explica.
Javier Torreiro asegura que los establecimientos hoteleros de Compostela tienen «días muy buenos. Días como el 24 de julio o el 15 de agosto, en los que la gente se mueve y busca cómo venir. Pero luego hay otras fechas, semanas complicadas».
Comparte que una de las cuestiones que más le preocupan «es lo que estoy escuchando de promotores de congresos. No hace mucho uno me comentó que, no solo es complicado traer un congreso médico sin vuelos, sino que los comentarios dejados por otros por el tema de los taxis no nos ayudan nada».
Lupe Señarís: «Sinceramente, quiero ser optimista, pero el que viene va a ser un año duro»
M.M.
Lupe Señarís, de la pensión Mapoula, reconoce que no esperan grandes datos de ocupación en el 2026. «Quiero ser optimista, pero la verdad es que los años anteriores a uno santo no suelen ser buenos, y creo que el 2026 va a ser un año especialmente duro». Señarís, que es una de las responsables de este negocio familiar, cree que Santiago está retrocediendo. «No ayuda mucho que el aeropuerto se queda sin vuelos y tampoco ayuda lo de la tasa turística», opina Señarís. «Pese a que intento no ser pesimista, veo un panorama complicado».
A favor de su establecimiento también está la ubicación. «Somos una pensión, un negocio familiar, y esto se nota en el ambiente. Y estamos en pleno casco histórico. Es algo bueno que agradecen, sobre todo, las familias y los peregrinos», subraya.
Aún así, comenta que, para el perfil de sus clientes, «la situación económica tampoco parece la mejor. Aunque la ventaja es que, en el caso de los peregrinos, vienen caminando», ironiza.
Al tratarse de una pensión, sus clientes proceden más de un turismo familiar: «La verdad es que en verano no estuvo mal. No debo quejarme. Pero el problema es que la situación económica les afecta más que a otros grupos». En Mapoula reciben un turismo de proximidad, «que hace pequeñas escapadas. Este puente tendremos buenos datos. Estamos casi llenos», y confía en que las reservas de última hora «nos dejen llegar al lleno total, aunque solo sea el fin de semana. Son días puntuales, pero no olvidemos que la pensión funciona toda la semana», recuerda.
La pensión cerrará por vacaciones en Navidad, desde el día 14 al 8 de enero. «Es temporada muy baja para nosotros, y nos merecemos un descanso. El personal lo agradece, porque son vacaciones para disfrutar en familia». Para enero, confían en el Camino y en las escapadas para sobrellevar un «año que, mucho me temo, no será fácil».