El músico argentino presentará este domingo en la Capitol temas del nuevo disco y repasará éxitos
04 dic 2025 . Actualizado a las 04:50 h.Domingo 7 • 21 horas • Sala Capitol • Desde 20 euros • El autor de temas que no han parado de sonar durante los últimos años como «Nada fue un error» y «Antes que ver el sol» recala este domingo en la Sala Capitol. El músico, cantante y compositor argentino Coti trae bajo el brazo su nuevo disco, «Serenata en Mi mayor para un amor y un atardecer», que se publicó la semana pasada. Será, además, un reencuentro con el público gallego y con Santiago, donde actuó en varias ocasiones. «El público gallego siempre ha sido muy cariñoso conmigo, quizás tiene que ver con esa filiación de los argentinos con los gallegos. Amo profundamente a Galicia, me recuerda a muchas partes de mi tierra», afirma el cantante que tiene todavía muy presente en su memoria la actuación de agosto en la plaza de María Pita en A Coruña: «Fue uno de los conciertos más memorables de los últimos años».
—En su nuevo disco, «Serenata en Mi mayor para un amor y un atardecer», va contracorriente: título largo, en vinilo, sin adelantos digitales...
—Es lo que sentía. Sé que ahora es más complicado, que todo está facilitado hacia otra corriente de música, pero la realidad es que yo siempre me manejé con mi honestidad, mi sinceridad..., y era la manera en que quería expresarme en este disco. Ahora se graba todo con muchas aplicaciones y con un ordenador en la casa, pues yo hice todo lo contrario (ríe). Fui a un estudio con orquesta de cuerda y con un montón de músicos a grabar el disco y a tratar de ser sincero conmigo mismo y con lo que quería mostrar.
—Entonces, ¿sigue vigente esa forma de hacer música? ¿También tiene su espacio?
—Más allá de la vigencia, creo que lo importante es que cada uno haga lo que sienta. A mí me parece que pronto se va a revalorizar de nuevo, al igual que la música en directo tocada por músicos en directo. Ahora vivimos una tendencia en la que casi no hay músicos encima del escenario, con muchas cosas grabadas y con mucho hecho con inteligencia artificial y con aplicaciones... Con esto, la incidencia de los artistas está cada vez más retraída, cada vez es menor la incidencia de los compositores reales, de los músicos reales, de los instrumentos reales... Entonces, me parece importante ser sincero y no ir detrás de las modas. Principalmente, en lo referente a la música grabada, hay que hacerlo como uno lo siente.
—En la promoción del disco dice: «No busca ser moderno, busca ser verdad». ¿Es esa la pretensión, ser verdad?
—Esa era la búsqueda: hacer un disco de verdad, con todo lo que eso implica, claro.
—Hace 20 años de su primer trabajo, «Esta mañana y otros cuentos», ¿ha cambiado mucho el mundo musical desde entonces?
—Ese era también un disco de verdad porque lo grabamos en directo durante tres horas con los invitados en el plató cantando y tocando en directo. ¿Cambió? Sí, pero, al final, son modas, son tendencias que van hacia un lado, hacia otro... Pienso que todo se va decantando y creo que la música de verdad —al igual que sucede con la presencialidad en los conciertos— va a volver a ganar terreno como una experiencia más rica, más memorable, más vital y más verdadera.
—Este domingo en la Capitol, ¿sonarán los temas de este nuevo disco o también esos éxitos de su carrera?
—Tengo preparado justamente un resumen. Voy a hacer algunas canciones del nuevo disco, pero también repasaré gran parte de los clásicos que todo el mundo quiere escuchar. Realmente va a ser una fiesta de la música, voy con una banda impresionante, con unos músicos increíbles y con un repertorio muy curado. Fue un año este de muchos conciertos, de muchísimas actuaciones en vivo y gracias a eso fuimos dándole forma a este repertorio. Esta es la última etapa con siete conciertos este mes y ¡a darlo todo! (Ríe).
—Es una sala en la que sabe que los que asisten quieren verlo a usted, al contrario de lo que puede suceder un festival o en unas fiestas. ¿Cambia mucho la manera de afrontar la actuación?
—Lo que queríamos con estos conciertos en salas durante la última etapa de la gira en España era encontrarnos con el público más radical, más seguidor, el más fan, el que conoce más el repertorio.
—¿Y ese público lo conforman aquellos que llevan años tarareando «Nada fue un error» y «Antes que ver el sol», o son de los que se han incorporado los últimos años?
—Hay de todo. Hay nuevas generaciones que se van sumando. Es increíble ver la cantidad de gente joven que va a los conciertos, que canta las canciones. El público se va renovando y eso es un privilegio que me he tocado vivir en esta etapa de mi vida, donde se conjuga toda esa experiencia, pero a la vez la ilusión y las ganas de seguir mostrando y dándolo todo. Hay gente de aquella época, de la primera hora, de la segunda, de la tercera y de la última hora; es lo maravilloso de este camino: la vigencia por encima de la moda. La vigencia tiene un componente mucho más sano, mucho más real y más bonito.
—Algunos de sus temas son imperecederos y siguen sonando.
—La verdad que sí. Eso se demuestra solamente con el tiempo. Me cuesta ahora imaginar algunas de las canciones que van saliendo estos últimos años, mías o de otros, dentro de 25 años y que vayan a seguir sonando. Yo me siento un privilegiado por tener un puñado de canciones tan vivas, tan vigentes, que han envejecido tan sanamente. Temas que siguen generando en directo esa atmósfera tan especial, tan única, de recuerdo, de festejo, de presente, de futuro, de nostalgia, pero a la vez de alegría...; esa mezcla de cosas que generan las canciones que ya son clásicos.
—Hablando de «Nada fue un error». ¿Hubo errores o, al final, ninguno lo fue a lo largo de su trayectoria musical?
—Errores muchísimos, pero el error es parte de la vida y parte del aprendizaje. Es decir, no hay aprendizaje sin error. Así es todo en la vida desde que empezamos a caminar cayéndonos y aprendiendo a compensar esos errores, o a tocar un instrumento. El error pareciera que es una palabra con connotación negativa, pero yo siento que es todo lo contrario, ¿no? Lo importante es aprender de los errores.
—En el nuevo disco, ¿el público se encuentra a un Coti distinto?
—Creo que tiene que ver con la esencia de mi música. Tal vez si hay gente que me conoce por canciones más conocidas, descubre cierta profundidad que había en otros discos. Quizás las canciones más conocidas son una muestra de parte de mi hacer. Creo que la nueva gente que se va acercando, va a descubrir algo nuevo. Sin embargo, en realidad no es nuevo, son otras caras quizás de la misma moneda y que son parte de mi expresión artística.