El conjunto monumental ubicado en el municipio de Rois llama la atención desde lejos
07 sep 2025 . Actualizado a las 05:00 h.A veces el GPS se vuelve loco y para ir a la iglesia de San Pedro de Herbogo manda por pistas estrechas y no siempre bien asfaltadas. En realidad, lo más cómodo es tomar la muy buena carretera A-301 en la rotonda vecina del conocido hotel Scala —antes de Padrón desde Compostela— y seguirla hasta la aldea de Socastro. Y ahí desviarse en descenso a la diestra para tener el templo ante los ojos a la mano contraria. Pero conste que el navegar por las pistas con el GPS activo es todo menos aburrido y feo; se trata, simplemente, de otra opción interesante cuando el reloj no impone su dictadura.
El edificio se levantó en una ladera de la montaña que remata, allá abajo, en el precioso valle que forma el río Sarela, pero no el famoso, el compostelano, sino otro. Y llama la atención desde lejos por su gran volumen y su aspecto de solidez. Tanto llama la atención que en un primer momento pasa desapercibido el elegante y esbelto cruceiro que se alza un centenar de metros antes.
El encanto no radica —o al menos no radica solo— en la iglesia, la cual data de 1715 y ello la sitúa en la época del barroco, sino en el conjunto, del cual forma parte el citado cruceiro. Súmesele la casa rectoral, en ruinas y con cierto aire de misterio a lo Edgar
Allan Poe o de aventura de Los Cinco, aquel grupo juvenil de la escritora inglesa Enid Blyton. Al otro lado del asfalto, una fuente de dos caños y un grifo pone la música constante, suavizada en verano, cuando el agua no falta pero sí escasea.
Volviendo a la iglesia, los expertos apuntan a que no puede ocultar la influencia de quienes daban forma entonces a la catedral compostelana. Presenta una nave muy rectangular con paredes de granito bien trabajado y con techo a dos aguas. Su fachada es lisa, y solo destaca la puerta y dos ventanucos a ambos lados y, claro, la imagen de San Pedro.
El ascenso
Pero lo que merece la pena, y mucho, es ascender por las escaleras de la torre (se accede desde el nivel del suelo por una puerta exterior), aventura imposible para ir con menores y nada recomendaba para quienes no soporten felizmente las alturas. Hay un tramo que es una auténtica obra de arte del arquitecto de turno. La vista y la foto desde allá arriba solo pueden calificarse de estupendas, con las dos campanas como compañeras: la grande, de 1957; la pequeña, de 1788.
Por cierto, que los estudiosos encontrarán en Galiciana, la biblioteca digital de Galicia, y por lo tanto en línea, documentación del siglo XIX de este templo.
Y para acabar, aplaudir la buena idea de los vecinos: el cementerio no se ha echado encima de la iglesia, tapándola, sino que se construyó a una distancia más que prudente. Un ejemplo para Galicia entera.
COORDENADAS
42º46’53”N 8º42’32”W
QUÉ MÁS VER
Socastro se construyó en la ladera de una aldea prehistórica excavada en su día por la Fundación Pro-Patrimonio. Acceso no muy cómodo en diez minutos a pie desde la parte trasera de las casas.