Estudiantes sin plaza en las residencias de la USC se enfrentan a alquileres elevados

Carla Tilve / I. C. SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO

XOAN A. SOLER

La demanda de acceso a la red de residencias se mantiene sin variaciones, pero son un millar los que se quedaron sin cama

24 ago 2025 . Actualizado a las 18:13 h.

A las puertas del inicio del curso universitario, muchos estudiantes continúan buscando alojamiento. Entre ellos, aquellos que no han podido obtener su plaza en el Servicio Universitario de Residencias (SUR) de la USC y que se han visto en pleno agosto con la tesitura de buscar alojamiento, topándose con una oferta de precios elevados y en condiciones desfavorables. La convocatoria para el próximo curso se cerró con más de 2.000 solicitudes para las 960 camas facilitadas y más de un millar de estudiantes fuera de la red de residencias públicas compostelana —que fue casi el doble en la convocatoria del curso 2024-2025—.

Entre ese millar, se encuentra Zaira Domínguez, estudiante de primer año de Historia del Arte. Solicitó su plaza con la desventaja de haber acudido a la convocatoria extraordinaria de la PAU, contando así con menos posibilidades de entrada. Zaira llevaba desde la segunda quincena de julio en la lista de espera, por lo que se puso en contacto con el SUR, que le aseguraba que acabaría por obtener su plaza por los movimientos de las listas. «Desde un principio tendrían que haberme avisado de que, por mi caso, no tengo posibilidad de entrar», se queja. La alternativa es buscar piso en apenas dos semanas entre una oferta comprendida por «habitaciones en malas condiciones y alquileres más altos de lo que me puedo permitir, por 700 euros o más, o con fianzas altísimas», denuncia Zaira. Ante la menor rotación de los inmuebles dadas las dificultades de acceso a una habitación y la menor oferta, las redes sociales y grupos de WhatsApp son los espacios de contacto entre universitarios para obtener alojamiento lejos de los altos precios de los portales convencionales de alquiler, que «se aprovechan de esta situación subiendo los precios sabiendo que estamos desesperados». Así es que Zaira pudo encontrar finalmente una habitación «económicamente razonable» en la calle Romero Donallo, pero de alquiler anual.

Por segunda vez sin plaza

Como estudiante de segundo año en Relaciones Laborales y Recursos Humanos, esta situación ya no era ninguna novedad para Natalia Pérez, que por segunda vez se queda sin cama en alguna de las residencias de la USC. La primera ocasión, como Zaira, fue por haber optado a la convocatoria extraordinaria de selectividad, teniendo incluso «una puntuación mayor, tanto económica como académica, que otras personas que estaban en puestos delante de mí», explica. En pleno agosto, también dio con precios «desorbitados» por una habitación pequeña en el Campus Sur. Así que Natalia y su familia tuvieron «que hacer un esfuerzo para pagar el piso que encontramos, porque tampoco podía dejar de estudiar», añade. Este segundo año sí que fue aceptada, pero finalmente rechazó su plaza porque «la residencia en la que fui admitida tiene, en su mayoría, habitaciones compartidas para las que tendría que pagar la tasa más alta por haber pedido la beca MEC», explica Natalia.

Más allá de la comodidad o el espacio de sociabilidad que constituyen sobre todo para estudiantes de primer año, si jóvenes como Zaira o Natalia priorizan una habitación en el Servicio Universitario de Residencias, se debe especialmente «ao seu atractivo ante condicións económicas máis desfavorables», como también asegura Pilar Murias, vicerrectora de Estudantes de la USC.

No obstante, la previsión de la USC es que en septiembre aparezcan más vacantes: «Todos os anos hai estudantes que rexeitan a súa estadía no SUR porque optan por un piso e aínda hai estudantes pendentes de pagar a fianza porque de momento non saben se van entrar na titulación solicitada», apunta Pilar Murias.

En todo caso, la demanda de acceso a una plaza en el SUR se mantiene en alza cada año. «En xeral, está estabilizada e non se observa ningún pico sorprendente como o experimentado durante a pandemia, pero cada ano pode notarse un pouco máis», explica Pilar Murias.

Asignación de puestos en función de criterios de renta y académicos

El servicio de la Universidade de Santiago está integrado por los colegios mayores Fonseca, Rodríguez Cadarso y San Clemente, así como las residencias universitarias Monte da Condesa y Burgo das Nacións, todo ello en Santiago. A estas se le añade la residencia universitaria Jesús Bal y Gay, en la ciudad de Lugo.

Para lograr una plaza, se prima la renta disponible, en función de la cual varía el pago que se debe hacer. Esta oscila entre los 62 y los 292 euros mensuales por una estancia individual o los 46 y 251 euros en el caso de que sea compartida. Del total de 960 plazas ofertadas, 882 se asignan por criterios económicos y académicos, y las restantes 78 por criterios académicos. Además, la asignación de plazas ofertadas también depende de los estudios que se vayan a cursar. Del total de plazas, la mayor parte es reservada para estudiantes de grado —concretamente, 856—, mientras que 30 plazas son reservadas para estudiantes de másters universitarios oficiales, 21 para alumnos en programas de doctorado a tiempo completo y personal investigador en formación, 5 para alumnos de posgrado propio, y 48 para integrantes de la comunidad universitaria con necesidades educativas especiales derivadas de una condición de discapacidad.

Con la previsión de liberar unas pocas plazas, a lo largo de la primera o segunda semana de septiembre se volverán a analizar las listas de espera para llamar por orden a los que sigan queriendo optar a su plaza en la residencia.

Este año, además, la USC consiguió reservar 55 plazas —pensadas para personal docente foráneo— en la nueva residencia universitaria privada de Galeras y liberarlas de su red pública.