Hace 9 años llegaron por separado a la plaza del Obradoiro y allí se prometieron un futuro juntos el día del apagón

Patricia Calveiro Iglesias
Patricia Calveiro SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO

Los peregrinos Giovanni De Rosa y Rosemarie Di Blasio durante su pedida de mano, en la plaza del Obradoiro de Santiago.
Los peregrinos Giovanni De Rosa y Rosemarie Di Blasio durante su pedida de mano, en la plaza del Obradoiro de Santiago. Andrea Gallucci

Los peregrinos Rosie y Giovanni nunca olvidarán el 28 de abril, el día de su pedida de mano, cuando acabaron comiendo unas patatas fritas en vez de celebrarlo en un restaurante y tampoco pudieron contar la buena noticia a sus amigos y familiares

14 may 2025 . Actualizado a las 10:51 h.

Nunca olvidarán su 28 de abril en Compostela Giovanni De Rosa y Rosemarie Di Blasio, no solo por el imprevisto apagón que cogió a todo el país con el pie cambiado, sino porque ese mismo día se prometieron un futuro juntos al final del Camino de Santiago, donde se conocieron hace 9 años. Él es italiano y ella, mitad italiana y mita holandesa. Ambos coincidieron en medio de su aventura jacobea: «Yo estaba haciendo el Camino Francés desde Saint-Jean hasta Finisterre con mi hermano. Giovanni caminaba con su padre. Después de una semana, nos encontramos en el albergue de Santo Domingo de la Calzada. Él estaba grabando un documental sobre el Camino, ya que es videógrafo, y me entró curiosidad por su trabajo, así que empezamos a hablar esa noche. Mi hermano y yo caminamos mucho más rápido, así nos vimos un par de veces más (en Burgos y Astorga), pero cada noche intercambiábamos mensajes y hablábamos de nuestro día. Después de que mi hermano y yo llegáramos a Finisterre, volvimos a Santiago para coger el vuelo de vuelta a casa esa misma noche. Giovanni me vio por la calle y me invitó a un lugar tranquilo para charlar en persona. Ahí supe que estábamos destinados a estar juntos».

Esto sucedía en septiembre y, en diciembre, ya eran oficialmente novios. Rosie vivía en Praga por aquel entonces, por lo que empezaron una relación a distancia. Aunque han viajado mucho juntos, siempre tuvieron pendiente volver a hacer el Camino, aunque esta vez juntos, y organizaron un recorrido a través del trazado portugués. Salieron de Oporto el 17 de abril y llegaron al Obradoiro 11 días más tarde, a las ocho de la mañana. Querían llegar temprano, para disfrutar de la icónica plaza compostelana en silencio. Allí Giovanni sacó su trípode y, para sorpresa de su novia, se arrodilló y sacó un anillo que había estado guardando con celo todos esos días. «No recuerdo mucho de lo que dijo, pero sí esta frase: ‘Santiago de Compostela representa nuestro pasado y el presente siempre representará nuestro futuro'».

Su pedida de mano contó, además, con un testigo de excepción. Allí estaba un buen amigo de él, el fotógrafo Andrea Galluci, quien reservó un vuelo a la capital gallega el día anterior y se presentó vestido de peregrino, para pasar desapercibido hasta el momento indicado. «Cuando vi a Andrea allí, haciéndonos fotos, me puse a llorar», comenta ella. Incluso a un profesional como a este, acostumbrado a retratar a cientos de parejas, le temblaban las manos porque «no era solo una historia de amor, era la historia de mi mejor amigo», admitía en redes sociales. Tenían grandes planes para la celebración, como una cena en un restaurante, pero en su lugar terminaron comiendo unas patatas fritas que compraron en la única tienda que encontraron abierta y ni siquiera pudieron contarle la buena noticia a sus amigos y familia por el apagón en España. A pesar de todo, esperan de volver a la ciudad en una futura peregrinación, ya como marido y mujer.