El brunch de inspiración francesa del que todo el mundo habla en Santiago
SANTIAGO
El restaurante A Curtidoría se ha puesto más «coquette» que nunca para ofrecer este mes un servicio especial lleno de pequeños caprichos dulces y salados, con una espectacular pavlova como protagonista
09 abr 2025 . Actualizado a las 05:00 h.Se pueden hacer las cosas como todo el mundo, ser uno más, subirse al carro cuando algo funciona y copiar la fórmula del éxito... y luego están los que innovan, arriesgan y abren camino a otros. En este segundo grupo se encuentra Borja Portals, quien ya introdujo el brunch en el primer local que dirigió en Santiago (el Reno), cuando casi nadie lo hacía por estas latitudes. Lo llevó a una terraza de ensueño en pleno casco histórico, recuperó la esencia neoyorquina de este fenómeno gastro que junta lo mejor del desayuno con lo mejor de la comida en una misma comida a media mañana. Y ahora, este hostelero de origen muradano propone una nueva idea, tan apetecible como esporádica, porque solo se podrá disfrutar los fines de semana de abril y durante los días festivos de Semana Santa, entre las 9.30 y las 13.00 horas. Se trata de Le Petit Bruch de A Curtidoría, un brunch de inspiración francesa coronado por una espectacular pavlova (un postre a base de merengue, con corteza crujiente, interior ligero y fruta por encima).
«Las pavlovas están pensadas precisamente para compartir, porque este es un plan para hacer con amigos, con familia, con tu pareja... En las ediciones anteriores nos encantó comprobar que la gente viene para disfrutar con calma de todo el ritual que supone nuestro brunch», explica Borja, que puede presumir de que este evento efímero —que desde hace 2 años celebra en el restaurante de la rúa da Conga— ha agotado siempre todas las plazas disponibles.
«Creo que nuestro brunch gusta tanto porque llenamos la mesa de pequeños caprichos como pastelería francesa, croissants de mantequilla, baguettes de La Bulanxerí con confituras... con fruta o zumo, pero también con elementos salados como la quiche, una tabla de quesos franceses y gallegos con jamón dulce. Además, se incluye una copa de champagne. Después de todo eso, la gente ya no come», indica el dueño de A Curtidoría. Con este plan délicieux, invita a darle la bienvenida a la primavera o sorprender a algún ser querido en uno de los restaurantes más icónicos del casco monumental compostelano, con su mantelería y vajillas coquette —siempre pendientes de cada detalle— y una mesa repleta de exquisiteces para empezar un día especial, a un precio de 30 euros por persona. Bon apéttit!.