CC.OO. yerra

Cristóbal Ramírez

SANTIAGO

10 abr 2023 . Actualizado a las 05:00 h.

Si el proyecto minero de Touro es o no importante depende de lo que cada uno entienda por importante. Jugar con palabras ambiguas no ayuda, excepto que lo que se pretenda —y líbreme el Apóstol de decir que ese es el caso— sea emplear la demagogia para lograr un fin que es rechazado por gran parte de la población. Y no se pueden hacer las cosas contra gran parte de la población.

Si los promotores de la reactivación del proyecto minero Touro-O Pino quieren «dar impulso» (sic) a esa comarca, nadie les va a decir que no. Pero no así. Porque la mina de Touro, que seguro que cumple con la legalidad, ha dejado regos y regatos hechos un asco, y de eso ha dado fe este periódico y quien escribe en particular. Para empezar, el color que tienen los lechos y las orillas de las corrientes —de las que juro que no beberé— se debe a los trabajos mineros. Así que lo primero que hay que ver es a quién beneficia ese supuesto impulso. Porque lo que está rotundamente claro es que la mina no implica futuro, como no lo fue ni en As Pontes ni en Meirama.

Este periódico recogía declaraciones hechas por el secretario de Cambio de Modelo Produtivo e Sustentabilidade de Comisións Obreiras en un acto que un par de fines de semana atrás celebraron los partidarios de la mina. Este es un país libre y cualquiera va adonde la da la gana, pero ¿qué hacía allí un responsable de esa área? De que se sepa, ni ampliar la mina se incluye en el cambio del modelo productivo y sería hacer el ridículo el decir que tal actividad entra en la categoría de «sustentabilidade». ¡Un sindicato bailándole el agua a la patronal!

Resumen: ampliar la mina de Touro es, simplemente, pan para hoy y hambre para mañana.