«Sabía que este año el Camino iba a ser más dificultoso, pero que iba a llegar»

Pese a la drástica reducción de caminantes por la pandemia, Compostela atrajo a algunos para la despedida y entrada del año


santiago / la voz

El Camino tira. Y la Puerta Santa también. Y esa combinación es la que ha movido a los últimos peregrinos del 2020 y a los primeros del 2021 hacia Compostela. Son pocos, contados. Así se percibió ayer. Y anteayer, en la apertura de la Puerta Santa. Ellos mismos dicen que en estos tiempos de covid es harto difícil coincidir con otros caminantes en la ruta, pero algunos se han empeñado en estar en Santiago para recibir el año jubilar, pese a que la pandemia ha puesto las cosas más difíciles.

Pero eso no amilanó a Luis Cañas. «Sabía que en estas circunstancias -dice por los problemas de alojamiento por el covid y las restricciones sanitarias- sería más dificultoso, pero que no iba a tener problema en llegar». Después de recorrer en los últimos doce años el trazado gallego de la principal ruta jacobea durante las Navidades, ese tramo ya casi no guarda misterios para él. «En Galicia, el Camino Francés lo conozco como el pasillo de mi casa», decía este conquense a punto de concluir el 2020, tras traspasar la Puerta Santa. Detrás de él lo hacía la compostelana Carlota Lorenzo, vecina de la rúa do Vilar que vio la ocasión de cumplir con el rito cuando se retiró la comitiva oficial. Carlota echó en falta la tradición de derribar la tapia y celebra que el año santo se extienda al 2022: «A ver si se va de una vez la pandemia y se puede andar más libremente».

Un conocido hospitalero berciano llega a Santiago con 80 años y sigue ruta a Fisterra

Como Cañas, la artista plástica Irene García-Inés y Jesús Jato llegaron estos días a Santiago tras dos meses de peregrinación, pero como no pudieron acceder a la Catedral hasta ayer, acabaron por convertirse en los primeros romeros con la compostela del 2021, que obtuvieron en la sacristía catedralicia al estar cerrada la Oficina del Peregrino. Acompañados de un burro, Jato lleva consigo, a sus 80 años, la pasión por una ruta en la que es un conocido hospitalero en Villafranca del Bierzo. Ayer mismo inició con Irene el Camino de Fisterra. También lo hacía por su cuenta Miguel Bermúdez, otro hospitalero, en este caso murciano asentado en Fisterra, y buen conocedor de esa ruta. Este peregrino inició la marcha a pie a su hogar fisterrán, aunque en esta ocasión con la idea de pasar por Muxía para volver a Santiago. Bermúdez reivindica «un camino abierto».

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«Sabía que este año el Camino iba a ser más dificultoso, pero que iba a llegar»