Mercedes Fernández Cons: «Conozco personas sordociegas con trabajo, hijos y una vida normal»

El día internacional reclama apoyos para quienes presentan la doble discapacidad


SaNtIaGO / LA VOZ

La historia de superación de Gennet Corcuera, la primera persona sordociega de Europa que logró un título universitario, causó enorme impacto. Incluso se llevó al cine. En Galicia, una joven viguesa sordociega finalizó el curso pasado un ciclo de panadería y pastelería, otra de Ourense trabaja y prepara oposiciones, y en Santiago hay tres escolares con esta doble discapacidad, en primaria, en colegios de la ciudad, con una evolución diferente, dos orales y uno utiliza lenguaje de signos. Son algunos casos que atiende Mercedes Fernández Cons, especialista de la ONCE. Hoy se celebra el día internacional de la sordoceguera. «Es un homenaje a Helen Keller, escritora y política norteamericana, la primera persona que demostró las capacidades de una persona sordociega si tiene la ayuda necesaria. Por eso este día se reclaman apoyos para este colectivo», afirma Mercedes.

«Vivir con una discapacidad es duro. Y la vida de una persona sordociega es muy complicada, no la podemos imaginar. Porque la vista es el sentido que nos proporciona la mayor cantidad de información en el menor tiempo posible, un 80 % de la información que recibimos; y el oído nos aporta el lenguaje, la comunicación humana. La sordoceguera supone grandes dificultades para la autonomía personal y para el aprendizaje, porque impide percibir de forma global», agrega.

«Hay personas ciegas que pierden el oído al envejecer y deben aprender a orientarse de nuevo. Encontramos situaciones peores en personas sordas, a quienes les cuesta aceptar la pérdida de la visión y por eso suelen llegar tarde a pedir ayuda. Otras veces la sordoceguera se debe a complicaciones de alguna enfermedad. Conozco personas sordociegas con trabajo, hijos y una vida normal. En la ONCE hay vendedores sordociegos que se defienden muy bien. Pero también conozco personas de alto nivel y capacidad con las dos discapacidades sensoriales que están en su casa, porque el entorno que les rodea no les ayuda a participar en actividades. Hay una gran variedad de situaciones», explica.

En Galicia «desde la ONCE se ofrece apoyo específico de comunicación a 32 personas sordociegas, 13 escolares en diferentes niveles de enseñanza y 19 personas adultas. Y hay otros programas para estas personas: de ajuste a la discapacidad, trabajo social, rehabilitación, y sobre todo la tiflotecnología, que es el gran futuro, pues no solo les permite la comunicación interpersonal sino también el poder estar más en contacto con lo que ocurre a su alrededor y en la sociedad y supone una mejora de su calidad de vida», dice Mercedes Fernández.

Señala que, en una ciudad como Santiago, aunque hay varias personas afiliadas a la ONCE con sordoceguera, «no hay un programa abierto de comunicación, porque no se ha solicitado, pero hay otras atenciones».

Mercedes sostiene que «la mayoría de las personas con sordoceguera no tienen visibilidad y requieren mucho apoyo. Los colegios no están bien preparados para afrontar una doble discapacidad como esta, tan complicada, que es muy desconocida; de hecho, en España ha sido de las últimas en ser reconocida, aún en el 2005. Pero para los escolares se contemplan apoyos. Peor es el caso de muchas personas adultas y mayores, que suelen estar más olvidadas». La situación de los escolares con sordoceguera «supone una experiencia buena y positiva, aunque su evolución en el colegio no es aún equiparable a la de escolares sin estas discapacidades», valora Mercedes.

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