Carlos Arévalo: «El concierto empezó tímido y con la sensación que se tiene la primera vez»

Carlos Arévalo ofreció el primer recital del área de Santiago tras el confinamiento


Santiago / la voz

«El concierto empezó a las once de la noche, pero por la tarde, cuando empecé a meter las cosas en la mochila, recuperé la sensación que solo se tiene la primera vez». Carlos Arévalo volvió al directo con su batería, junto Leo Vignola y Leo Giannette, en un concierto «de los que me gustan, de los íntimos». El montaje y el ensayo, unas horas antes, y que en condiciones normales forma parte de la «rutina», se convirtió, dice, en «un momento divertido. Tres meses sin tocar con los amigos, y con la incertidumbre de no saber cuándo volverías a sentir la música en directo. Somos grandes amigos, y tenía muchas ganas de volver a disfrutar», afirma el músico de origen uruguayo y afincado en Santiago desde hace casi 40 años.

Ese primer concierto tras el confinamiento tuvo lugar en la noche del viernes en la terraza del restaurante Pórtico, en Cacheiras (Teo), «con limitación de aforo, reserva previa, y solo 60 personas que estaban en sus mesas por grupos de familias y amigos. Fue una sensación nueva. Todo lo que hacemos ahora lo sentimos como nuevo. Creo que todas las personas que recuperan su actividad saben de lo que hablo. Necesitamos la vuelta a la normalidad y creo que todo lo que nos está pasando nos ofrece un aprendizaje para mejorar. Hay que aprovechar la oportunidad», subraya Arévalo.

Destaca que el público recibió «tímido y en silencio» las primeras notas del concierto del viernes. En una actuación anterior a la crisis, compara el músico, la gente «estaría a lo suyo, hablando de sus cosas. En cambio ahora estaba expectante. Yo me sentí como en mi primer concierto importante, y creo que el público también estaba como si fuera a ver algo por primera vez». La primera canción fue Sangre española de Manolo Tena, con el que Carlos tocó y del que guarda grandes recuerdos. Esta canción suele incluirla en sus conciertos de pop español «como un homenaje a un amigo y gran músico. Fue un concierto de recuerdos y de sensaciones, con canciones de los años 70 y 80. La gente se las sabe todas. Al principio el público estaba tímido, pero enseguida corearon el estribillo. Hasta los más jóvenes se saben las canciones de los 80. Son las mejores», reivindica. La chica de ayer, de Nacha Pop, y varias canciones de Los Secretos también sonaron en la terraza del Pórtico, y consiguieron que el trío protagonista volviera a sentir «el calor del público, aunque, por las normas de seguridad, algo más alejados de lo habitual para un concierto de pequeño formato».

Tras este primer recital de la nueva normalidad, que Carlos asegura que llevará en el corazón, vendrán otros en las próximas semanas. Inicialmente, las citas del Pórtico iban a ser una vez al mes, pero «la gente está con ganas, y serán todos los viernes». También serán todos los viernes, un poco antes, a las 19.00 horas, en el pub Literarios, de Santiago, y los sábados, en A Brasa. «No hay que esperar en casa, hay que salir a recuperar la normalidad. Con cabeza, pero con ganas de recuperar la vida», proclama.

Arévalo rompe una lanza por los empresarios de la hostelería: «Lo han pasado mal y lo pasan mal, pero apuestan por la música en directo y por los músicos». Durante este confinamiento, «del que tenemos que aprender la lección», los músicos «hemos estado en los balcones, animando y llevando un poco de alegría a las personas. Ahora es el momento de arriesgar y de la ayuda recíproca». Arévalo se reconoce un «optimista» que prefiere encarar el día a día con energía «desde el primer minuto. Soy de los que se levantan de buen humor», incluso antes del primer café.

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