A los escépticos del disfraz

Emma Araújo A CONTRALUZ

SANTIAGO

29 feb 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Los amantes del entroido están muy bien servidos en Compostela con los Correos y Xenerais da Ulla. Y si se lo plantean, también tienen la posibilidad de despojarse de la idea de una Galicia de mar omnipresente y mirar hacia el interior, donde pervive la esencia del entroido más ancestral.

El 12 de febrero, la alcaldesa de Vilariño de Conso y sus homólogos de Manzaneda y Viana do Bolo se acercaron hasta la Cidade da Cultura con sus personajes de entroido para promocionar la fiesta que mejor los define y que en ciudades como Santiago quieren emular contra natura, como si no tuviesen infinidad de propuestas culturales de las que presumir y revalorizar.

La visión de O Toural atestado de público para ver el meco merece una lectura extra, la de desgana compostelana por el desbarre, un divorcio que también evidencia el nulo apego por esta fiesta cuando toca el desfile, con cientos de personas que transforman la ciudad del Apóstol en una especie de Eurodisney para escépticos del disfraz.

No está de más recordar que el día de la presentación de varios de los entroidos más ancestrales de Galicia su convocatoria no generó el más mínimo interés, porque esta vorágine del adelanto electoral tenía a todo el gremio desparramado por la ciudad buscando frases para reiterar lo evidente

Quizá algún día quienes se presentan a las elecciones y quienes dan cuenta de ello sean conscientes de que el interior existe, y que, si quieren entroido, harina «a fartar» y mucho más que fiesta transgresora, sepan donde encontrarlo, vivirlo y repetir.