El incremento de la esperanza de vida favorece una mayor presencia social de la vejez. En positivo y en negativo. Desde las preocupaciones clásicas relacionadas con la asistencia a la pluripatología, cronicidad y dependencia en las edades más avanzadas, o el futuro de las pensiones; a cuestiones de ética; oportunidades de negocio asociadas a su atención; necesidades de vivienda; uso de robots; desarrollo de numerosas especialidades; impacto de nuevas tecnologías; formación; voluntariado; turismo; diferencia entre vejez premium y de bajo coste; silvereconomía, y un largo y recurrente etcétera. Son muchos universos diferentes. Por eso es preferible hablar de un multiverso, con una finalidad semejante, o que confluye, con transversalidad en todos los departamentos de gobiernos e instituciones. La tendencia al paternalismo o a expulsar para situaciones periféricas y alejar a las personas mayores del centro de la agenda política colisionan con jubiladas que mantiene un alto nivel de vida y una gran preparación, superior a veces a quien pretende marginarles. Por eso, abordar la situación de este colectivo requiere de un relativismo inteligente. Y teniendo en cuenta que cumplir años es deseable, pues la alternativa nadie la quiere. Un reconocido poeta gallego definió la vejez como «um desafio de honra contra o zero». Un desafío que requiere de pluralismo, solidaridad y apoyo para ese multiverso tan dispar. El ya próximo congreso estatal de fisioterapia deparará a cientos de especialistas otra oportunidad para hacerlo en la ciudad, pues es, una vez más, su tema central.