¿Hay una burbuja hostelera en Santiago?

Empresarios del sector constatan un repunte en la restauración animado por el año santo


Santiago / La voz

El sector servicios ya representa el 86 % del tejido empresarial de Santiago. Y, dentro de él, la hostelería juega un papel protagonista. El bum de los pisos turísticos ha contribuido a aumentar y diversificar la oferta hotelera de la ciudad en los últimos años y ya hay más de 500 regulados (sin contar los que operan al margen de la normativa). Pero, además, el año pasado se pusieron en marcha tres gastromercados en Compostela. La nave 5 de la Praza de Abastos abría un camino hasta ahora inexplorado, que luego ampliaron La Galiciana y Boanerges. Y, paralelamente, siguen abriendo sus puertas nuevos bares y locales de restauración dentro y fuera del casco histórico. Los empresarios del sector confirman que ha habido un repunte, animado por las buenas expectativas que ofrece un año santo, el 2021, a la vuelta de la esquina.

En este contexto, hay quien advierte del sobredimensionamiento del sector. Y, al igual que sucede en A Coruña, empieza a sobrevolar el fantasma de la burbuja hostelera en Santiago y de la posibilidad de que, de tanto inflar la oferta, esta acabe reventando. Aunque, por oto bando, están también los que creen que hay sitio para todos en un mercado que, hasta ahora, parece no ver techo.

«Nesta cidade sempre houbo moitos bares e o propio mercado é o que vai regulando iso», sostiene Lois López, quien además de formar parte de la junta directiva de Hostelería Compostela regenta A Nave de Vidán. «Agora hai unha expectativa grande polo ano santo, que afecta especialmente ao entorno da Catedral, porque o resto da cidade non vive directamente del», indica. «É certo que o plan estratéxico do sector para a empresa hostaleira indica que, atendendo aos datos, van tender a desaparecer os pequenos locais e a quedarse os máis grandes».

«Aínda que moitos de carácter familiar teñen todas as papeletas para desaparecer, algúns saen adiante a base de botarlle entre todos -pais, nais e fillos-, moitas horas de traballo. É un modelo de negocio que ao final non sae rentable, aínda que hai unha parte da poboación que tamén busca este tipo de establecementos», añade Lois López. En su caso particular, dice que no se ha visto perjudicado por la incursión de los gastromercados y opina que «un bar nunca foi competencia do outro. Ter un ao lado é unha oportunidade de que veña máis xente».

Coincide con él José Ribas, de O 42, asentado en el Franco, una de las calles por excelencia de la restauración compostelana. «Cuantos más mejor. Para mí, la competencia no resta, siempre ayuda», dice, al tiempo que constata que «con el año santo todo el mundo está buscando posicionarse y ves muchísimo más movimiento, aunque los que se aprovechan son los propietarios de los locales, ahí sí creo que hay una burbuja. En todo caso, no es oro todo lo que reluce y estar en la zona vieja no es sinónimo de éxito, hay que remar mucho».

En Santiago hay 4,1 bares por cada 1.000 habitantes, según los datos recogidos por la Federación Española de Hostelería (FEHR) y publicados en el 2017 por la campaña Benditos Bares de Coca-Cola. Es el ratio más alto entre las grandes ciudades gallegas. La media autonómica está en 2,7, si bien es cierto que hay municipios costeros, como O Grove (4,9) o Sanxenxo (4,3), que incluso rebasan el porcentaje compostelano.

Por otra parte, el último observatorio de Hostelería de España, en el que se hace balance del ejercicio en el 2018, refleja un aumento del 3,6 % en los trabajadores afiliados al sector en régimen general en la provincia de A Coruña, al tiempo que el número de autónomos ha caído en un 2,7 %. Ambos porcentajes no difieren mucho de la media autonómica, aunque Galicia está a la cola de la tabla estatal en cuanto a la evolución del número de negocios (-2,3 %), solo por delante de Murcia.

La capital es uno de los destinos urbanos españoles con peor evolución del empleo turístico

Por el elevado peso del turismo en el PIB, Santiago se mantiene en los puestos altos, entre todos los destinos urbanos españoles, en cuanto al empleo que genera el sector. Encabezado el ránking por Madrid y Barcelona, como es lógico por su población, la capital gallega ocupaba al cierre del año 2018 el puesto diecisiete, con 3.668 puestos de trabajo en la hostelería y otras actividades relacionadas con el turismo, desde las agencias de viajes y el transporte, al ocio y la cultura.

Así lo indica, analizando la cifra de afiliados a la Seguridad Social, el último informe de Exceltur, entidad que asocia a grandes grupos empresariales del sector. No obstante, Compostela figura en los puestos de cola en la evolución interanual del empleo, ya que mientras el crecimiento medio de los 53 destinos turísticos urbanos españoles fue del 4,3 %, Santiago se mantiene en valores positivos por muy poco, al crecer solo el 0,4 % y relegado a la posición 46 de la tabla.

Oportunidades laborales

Aunque Santiago está casi a la par que A Coruña (3.688) en número de empleos, pese a que la población de esta última es 2,5 veces mayor, su evolución en el último año es notablemente peor: las oportunidades laborales relacionadas con las actividades turísticas crecieron en la ciudad herculina por encima de la media, el 5,4 %, situándose en el puesto 17.

De las cuatro ciudades gallegas incluidas por Exceltur entre el medio centenar de destinos turísticos urbanos, Santiago es la que arroja el peor dato de evolución del empleo en el último año, ya que también fue superada por Lugo, donde creció el 5,1 %, y Pontevedra (3,6 %).

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