El uso del móvil es un factor tan peligroso como el alcohol y las drogas

Xurxo Melchor
x. melchor SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO

Álvaro Ballesteros

09 dic 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Al «si bebes, no conduzcas» que hizo célebre aquella campaña de seguridad vial en los años 80 con el cantante Stevie Wonder habría que añadir el «si conduces, guarda el móvil» en el siglo XXI. Y es que manejar un teléfono al volante es un factor tan peligroso como hacerlo bajo los efectos del alcohol o las drogas. Por algo, en la última e impactante campaña de prevención de la Policía Local de Santiago el vídeo que se proyectó en todos los institutos de la ciudad mostraba una escena en la que ambas situaciones se daban a la vez: copas, un wasap y la consecuencia más dramática de esa conjunción, la muerte.

Para los expertos en seguridad vial, el móvil es casi más peligroso que el alcohol y las drogas. Desde luego, es un factor de riesgo que les preocupa más porque no afecta solo a ese porcentaje de conductores irresponsables que mezclan copas y coche, sino que es más común porque hay una menor percepción de riesgo y porque, además, también afecta a los peatones.

Tras los escalofriantes datos de atropellos que sufrió Santiago en años pasados -una situación hoy enderezada- había una preocupante realidad: muchos de esos peatones arrollados iban usando el móvil cuando se produjo el accidente y los conductores implicados en el incidente, también.

Por algo la Dirección General de Tráfico (DGT) está incidiendo en los últimos meses en los riesgos del uso del móvil en la carretera. Y para hacerle frente ya se han empezado a instalar cámaras fijas en algunas vías y se trabaja en medidas que ya están en marcha en otros países, como camiones policiales camuflados que, al estar en una posición superior al turismo, pueden vigilar al conductor.

Tras las multas de la Policía Local compostelana hay situaciones tan variopintas como peligrosas. Las más son conductores que iban hablando por teléfono o enviando mensajes escritos, pero ha habido casos más extremos como un sancionado en Virxe da Cerca que iba viendo una película mientras conducía.

Al creciente desmadre del uso del móvil, en el último año el cuerpo de seguridad municipal ha visto un gran crecimiento del número de sancionados por conducir borrachos o drogados. «Case que non hai unha noite na que non haxa un caso polo menos», explica un agente. Una opinión que refrendan además los partes policiales diarios, en los que estos casos son una constante.