El verano es confusión. Cambian los horarios, el humor, el colega de al lado es sustituido provisionalmente por un becario, huele a barbacoa en las urbanizaciones, se hacen planes de futuro y el batiburrillo está garantizado. Y en el medio de ese caos doméstico, el DOG, por lo general aburrido de principio a fin, trae algo interesante. Malas fechas, desde luego, para ser leído. Pero el DOG no es más que el último paso de una burocracia tan lenta en la Xunta como lo era antes en el Gobierno central (el único que había). Desde luego, más transparente y más honrada, pero siempre a paso desesperante. Porque solo así se explica que en julio saliera una convocatoria de un certamen que cada año gana en interés y en participación: el Xuventude Crea, de la Dirección Xeral de Xuventude, Participación e Voluntariado, que dirige Cecilia Vázquez.
Desde el asentamiento de la Revolución Industrial se viene repitiendo la cantinela de que hay que dar oportunidades a la gente joven. En una modesta pero interesante medida local, ahí están. Porque en ese programa cualquiera puede demostrar sus habilidades en cocina, teatro, artes plásticas, fotografía, música, relato breve, poesía, videocreación, cómic, grafiti, moda y diseño de joyas. ¿Alguien da más?
Lo decía Cecilia Vázquez: «Xuventude Crea se inscribe en el Horizonte 2020, que tiene como uno de sus ejes principales el fomento de la creatividad y la participación juvenil». Palabras aparte, la pelota está ahora en el tejado de esa juventud creadora, que puede demostrar lo que vale.
Menos mal que el plazo para inscribirse acaba el 31 de agosto. Hay tiempo, pero ¡caramba!, ¿no sería mejor anunciarlo en primavera?