Expectación

Joel Gómez SIN INTENCIÓN

SANTIAGO

Han pasado 133 días desde el 9 de febrero, cuando el Gobierno municipal de Santiago adjudicó la atención a los comedores escolares que gestiona, hasta fin de curso. La demora en convocar el concurso para elegir una empresa que se ocupe de ese servicio en el curso 2016-2017 da la razón al célebre proverbio de que las cosas de palacio (del de Raxoi, en este caso) van despacio. Llegan las vacaciones, y seguro que las familias agradecerían conocer cuánto les va a costar el menú, y madrugadores, desde septiembre; pero tendrán que esperar hasta fin de julio, en el mejor de los escenarios, según se avanzó. Estará justificado el retraso, pero no resulta fácil de entender.

En todo caso, ha aumentado la expectación sobre el tema. Ayudó el edil de Educación, Manuel Dios, al anunciar novedades que se esperan introducir para mejorar esa prestación. Entre las que enumeró, además de las que atañen a la condimentación de comidas o al cuidado de escolares, hay una especialmente impactante: que una comisión evaluará el funcionamiento y la satisfacción con el servicio, periódicamente, y en ella tendrán representación quienes lo usan. Se supone que las asociaciones de madres y padres, que así podrán hacer aportaciones y sugerencias, y dejar constancia de su valoración. El que paga exige, dice otro proverbio. Pero hasta ahora no hay un espacio así de apropiado.

De confirmarse, será un avance, sin duda. Por lo que pueda suponer para mejorar comedores y madrugadores, y como ejercicio de buena salud democrática y de favorecer la participación.

HHabrá que ver en que acaba tan fabulosa promesa.