Talento gallego en Augsburg

Manuel Martí / j.c. SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO

Tres ingenieros de la misma familia trabajan en la localidad germana

14 sep 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

La demanda por ingenieros españoles en Alemania puede llegar a ser un tópico. No es difícil toparse con casos de recién graduados que emigran al país germano en busca de nuevas oportunidades. Pero pocas familias pueden decir que tres de sus miembros trabajan en la misma ciudad, con el mismo oficio y prácticamente en la misma empresa.

Maite Tasende (Arzúa, 1989), su hermano José Tasende (Arzúa, 1987); y su novio Miguel Prado (Ames, 1989) son tres ingenieros que actualmente trabajan y residen en la ciudad alemana de Augsburg. Pero se pasan los veranos por la capital gallega, arropados por su familia.

La historia se remonta hace ya tres años, cuando José Tasende se mudó a Alemania en busca de trabajo. «Una vez mi hermano estaba allí, mi novio y yo, debido a la situación en España y una vez terminada la carrera de Ingeniería Industrial, decidimos marcharnos. No fue una decisión fácil, para mí fue bastante complicada y dura pero ahora no me arrepiento de haberlo hecho», explica Maite, quien repite una historia como las que vivieron miles de familias gallegas desde finales del siglo XIX y hasta casi acabado el XX.

Los inicios no fueron rodados. Pero a base de perseverancia alcanzaron el éxito. Actualmente, Maite y José trabajan en el departamento de diseño de una empresa del sector de la automoción. Y su hermano tiene un puesto de externo en una compañía aeronáutica como ingeniero de tolerancias. Explica que sus parientes empezaron a trabajar nada más llegar a Augsburg. En cambio, «por el hecho de ser mujer, joven, ingeniera y lo que eso conlleva fue todo más complicado. Cuenta que el idioma también fue un gran obstáculo porque «solamente sabíamos decir un par de frases». A pesar de las dificultades, se defendían en la convivencia día a día. Los tres ingenieros desean volver a Galicia pero aún no se ponen fecha a su regreso. «Por la semana nos juntamos con nativos para practicar la lengua pero el fin de semana quedamos con españoles», bromea.

Maite Tasende anima a todos los jóvenes a dar un paso al frente y a buscarse la vida en el extranjero pero advierte que los inicios son complicados, y sobre todo por el idioma. «Pero con esfuerzo y sacrificio todo es posible», sentencia.

crónica DEsde ames y arzúa hasta alemania