Celi, la mascota del centro comercial, celebró su primer año junto a cientos de niños
29 abr 2014 . Actualizado a las 14:50 h.Un primer cumpleaños a lo grande. Con juegos, diversión, miles de invitados y todo coronado por una tarta gigantesca. Así se las gasta Celi, la simpática mascota de As Cancelas, que fue protagonista junto a los pequeños de una jornada para recordar en el centro comercial.
La cita prometía desde la apertura de puertas del complejo, y en cuestión de minutos toda la maquinaria de la macrofiesta, en la que colaboró La Voz de Galicia, se puso en marcha a todo ritmo. En total fueron diez horas de entretenimiento y aprendizaje con una treintena de actividades en las que era imposible que algún invitado no se encontrase a gusto. El problema fue el contrario, la jornada parecía hacerse corta ante tantas cosas que se podían hacer y que además siempre tuvieron como recompensa algún regalo o sorpresa.
El espacio comercial de As Cancelas se quedó pequeño con tantas actividades repartidas por sus tres plantas. Todos quisieron inmortalizar su presencia en la fiesta con el photocall que simulaba una portada gigante del periódico, en la que quiso retratarse un equipo de baloncesto de Burela que hizo escala en Santiago de camino a Vigo. Los hinchables, o «asaltables», como los denominó Sara con buen criterio, fueron un éxito constante, al igual que los juegos de carreras, acaparados por los más activos.
Para los pacientes y curiosos había talleres de aprendizaje. Una de las participantes fue Lucía, una niña de 8 años de Milladoiro que pasó todo el tiempo que pudo en las actividades de prensa, radio -Radio Voz retransmitió en directo la fiesta- y televisión coordinadas por profesionales, y así pudo acercarse a la que quizá sea su futura profesión: «No me importaría», comentó resuelta ante la mirada de sus padres, que no ocultaron cierta sorpresa y satisfacción. Allí llegaban y dejaban sus titulares: «Toma nota, voy a ser el portero del Real Madrid», dijo otro pequeño. Y así quedó escrito.
Ante tanto gasto de energía era lógico que el algodón de azúcar y las 5.000 gominolas que se repartieron acabaron agotadas. Pero por si no fuera suficiente, Celi invitó a una tarta gigante de dos metros y medio. A la altura de una fiesta inolvidable.