La Xunta busca una empresa que mida el ruido en torno a la AG-56 y la AG-59 para evaluar si se ajusta a lo admisible
03 jun 2013 . Actualizado a las 07:00 h.La Consellería de Medio Ambiente, Territorio e Infraestruturas elaborará entre julio de este año y abril del próximo los mapas estratégicos de ruido de aquellos viales autonómicos de la zona de Santiago con un volumen de tráfico superior a los 250.000 vehículos mensuales. Dicho de otra manera, auditará las condiciones acústicas en torno a las autovías de Brión (AG-56) y de Cacheiras (AG-59), a un tramo de 1,25 kilómetros de la carretera de Bertamiráns (AC-543) y a otro de 8 del empalme de esta última con la de Negreira (AC-544). Con esos datos, que remitirá al Gobierno central y este a su vez a las autoridades europeas, determinará posteriormente, en su caso, que medidas correctoras ha de tomar para proteger a la población expuesta a niveles sonoros superiores a los recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
De elaborar esos estudios no se encargarán directamente técnicos de la Administración, sino especialistas del sector privado. De hecho, a través de la Axencia Galega de Infraestruturas, el departamento que dirige Agustín Hernández ya ha iniciado los trámites para contratar, a través de un concurso público, a la empresa que se ocupará de la encomienda. La compañía que finalmente resulte elegida, cuyo nombre se conocerá en las próximas semanas, dispondrá, como tope, de diez meses de plazo para despachar el encargo, por el cual cobrará 30.469 euros (IVA incluido), a lo sumo.
En total, los profesionales que efectúen los trabajos habrán de analizar 25,95 kilómetros de trazado y las correspondientes áreas de influencia de estos. De todos ellos deberán hacer lo que se conoce como mapas de niveles sonoros. Además, en aquellas zonas eminentemente residenciales o bien dotadas de centros sanitarios, escolares y similares, tendrán que descender más al detalle: confeccionar los llamados mapas de exposición al ruido, asociando niveles sonoros a edificios y habitantes que los padecen, así como distinguiendo entre mañanas, tardes, noches y madrugadas.
En paralelo a las mediciones de contaminación acústica, los operarios de la sociedad adjudicataria entregarán a la Xunta un censo de las barreras acústicas existentes en la actualidad. Quedarán enumeradas en ese inventario tanto las artificiales (pantallas de autovía, por ejemplo) como las naturales, es decir, montículos de tierra, agrupaciones de árboles y otros obstáculos significativos, básicamente.
La labor de la contratista se centrará en vías consideradas de especial trascendencia dentro de la red pública. No en vano, la AG-56 la utilizan cada día en algunos puntos 26.361 automovilistas, según datos oficiales referidos al 2012, y la AG-59 la emplean hasta 10.173.