durante cuatro años jugó en el Lobelle y mañana vuelve a Sar, pero como piedra angular del Zaragoza.
-Parecía que habían cogido vuelo en la segunda vuelta y, sin embargo, las dos última jornadas...
-Esperábamos que la victoria ante el ElPozo fuese un punto de inflexión para reforzarnos y reafirmarnos en lo que estamos haciendo. Y estos dos tropiezos nos han dolido. El de Alcalá, por la goleada. Y, ante el Navarra, porque pudo caer el partido de cualquier lado y debimos controlarlo. Contábamos con haber ganado, porque en casa estábamos en una buena línea.
-¿Qué Lobelle espera ?
-Un equipo que pelea por la cuarta plaza.
-Y que también ha flojeado en las dos últimas jornadas.
-Nunca se sabe como puede afectar eso. Lo mismo pensarán ellos de nosotros. Es verdad que, tras la Copa, en casa está teniendo problemas. Pero los conocemos bien, y sabemos que no van a venirse abajo.
-Y más sabrá usted, que estuvo cuatro años en Sar.
-No coincidí con Tomás como primer entrenador. Pero sé que su filosofía es la de exprimir al máximo al equipo y el potencial de cada jugador. Cada año se va gente importante y siguen ahí. Es muy meritorio.
-¿Ya empieza a quedar en el olvido su etapa en el Lobelle?
-El tiempo pasa, pero siempre agradeceré los cuatro años que estuve en Santiago.