«Mamá, quiero ser Selena Gómez»

SANTIAGO

son adolescentes precoces, tienen entre 6 y 10 años, y ya saben muy bien lo que les gusta: parecerse a esas jovencísimas protagonistas de disney channel y nickelodeon nacidas bajo los focos del escenario

22 ene 2012 . Actualizado a las 06:00 h.

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C uando la madre de Laura le preguntó qué quería ser de mayor, ella le respondió sin dudarlo: «Quiero ser Selena Gómez». Laura y sus amigas Andrea, Noelia, Daniela, Sara, Clara y Carmen tienen entre 6 y 10 años y su sueño de artistillas de patio es jugar a imitar los movimientos encima del escenario de sus estrellas mediáticas favoritas. Hablan de Victorious, True Jackson, Carly, Cece o Selena, como sus madres hablaban en los años setenta de Kelly, Jill o Sabrina, aquellos ángeles de Charlie cuyas melenas marcaban la competencia de las entonces niñas. Hoy, sus hijas son adolescentes precoces, en cuanto a gustos se refiere, y compiten por el parecido con sus ídolos a las que siguen en esa televisión a la carta, hecha a su medida, que es Disney Channel y Nickelodeon. Todas estas series parten de una niña-mujer protagonista, con el desparpajo suficiente como para cantar, bailar, actuar, hacer magia, llevarse al guapo de la clase y, sobre todo, callar a sus padres, en el tiempo en el que un SMS es devorado por el WhatsApp. Porque a esa mezcla explosiva de talento, belleza y carácter las niñas suman tecnología. Aún se pierden en las mayúsculas y minúsculas, pero hablan del iPod y del wifi mientras fuerzan su memoria, que alcanza límites de prodigio en las letras de las canciones, una y otra vez en esos hits con los que arrancan las series. En inglés, of course.

Pero si por algo adoran a todas estas estrellas es -además de por sus pelos sueltos al viento- por los estilismos de unas actrices que habitan un cuerpo de 18 o 19 años que habla para niñas de 7 años. Shorts, leggins, minifaldas de vuelo, camisetas y mucho, mucho, pero que mucho complemento adornan el sueño estético de unas renacuajas que ensayan a tiempo parcial las coreografías frente al espejo de su casa. El tacón todavía se les resiste, pero entre el merchandising y la moda que viene, cada vez más ellas parecen las madres, y sus madres, las hijas.