los años del esplendor

La época de Fraga en la Xunta coincidió con el renacer de las programaciones musicales gallegas


El impulso modernizador que con casi total unanimidad se le atribuye a la acción de gobierno llevada a cabo por el fallecido Manuel Fraga tuvo sus efectos positivos también en lo que podría denominarse la normalización de la vida musical gallega. Sería injusto no reconocer que mucho de lo consolidado, hasta ahora, pudo llevarse a cabo gracias a la creación de un clima propicio para que algunos de los proyectos musicales más importantes de los últimos veinte años se desarrollaran.

Con todos los matices, por supuesto. Se podrá decir que en un primer instante las relaciones entre la Xunta y la Orquesta Sinfónica de Galicia, ideada por su entonces adversario político Paco Vázquez no fueron buenas y que Fraga no apoyó desde el principio una orquesta acerca de cuya fundación nadie le consultó. Pero también es cierto que cuando se vio que la OSG era una apuesta segura no la dejó perecer por falta de fondos, sino que incluyó en los presupuestos de la comunidad una generosa partida para ayudar al necesario sostenimiento de esta.

Y a cambio, se pudo fundar en Galicia otro conjunto, la Real Filharmonía, que con todas las reservas posibles -en esto nunca llueve a gusto de todos- ha permitido, lo mismo que su hermana, que se pueda escuchar en Galicia, junto a las obras del repertorio, la música de de los compositores de la tierra.

DIÁLOGO

En la era fraguiana, durante las celebraciones jacobeas sobre todo, se impulsó el siempre fértil y necesario diálogo con agrupaciones y músicos internacionales (Celibidache, Giulini o Solti pasaron por Galicia con sus orquestas), lo que propició además que algunas de esas primeras figuras de la música siguieran visitándonos regularmente, todos los años, mediante la creación de certámenes como el Festival Internacional de Música, que, también con todos los reparos que desde aquí mismo le hicimos -como durante aquella visita de un Pavarotti en sus horas más bajas-, permitieron abrir una ventana al exterior por la que se colaron artistas de enorme prestigio: Maazel, Rostropovich, Conlon, Domingo, Barenboim? Y se permitió que citas históricas como el decano de los certámenes líricos españoles, el Festival de Ópera de A Coruña, pudieran renovarse.

BASE PERDURABLE

Fueron los años de creación de un tejido diverso en el que sobresalieron citas que perduraron en el tiempo, como el Ciclo de Lied de Compostela, el Are More de Vigo o el Festival Mozart de A Coruña (que también se beneficiaría del apoyo de la Xunta a la OSG).

Sería excesivo atribuirle todo el mérito del desarrollo de esta actividad, que luego, en la mayoría de los casos, se ha mantenido en los sucesivos Gobiernos -al menos hasta el momento actual-, a un solo hombre; pero tampoco parecería justo dejar de constatar que en su proyecto modernizador la música tuvo un lugar muy importante. Con sus luces y sus sombras, por supuesto.

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