La Voz probó durante un día un coche cien por cien eléctrico en las calles de Santiago
18 dic 2011 . Actualizado a las 06:00 h.La expresión «darse un voltio» gana en literalidad cuando uno se sube a un coche cien por cien eléctrico. La Voz pudo probar el pasado jueves uno de los vehículos del Plan de Mobilidade Eléctrica de Galicia (Mobega) y conocer de primera mano los pros y los contras de un transporte que ha nacido con vocación no solo de permanecer, sino de convertirse en hegemónico en unos años.
La reserva
Para que te presten las llaves de un coche cien por cien eléctrico en Santiago, basta con entrar en la página de Mobega (www.mobega.es) y cumplimentar un formulario. O hacerlo directamente por teléfono en el 902 996 080. Lo que pretende el plan es dar a conocer este tipo de movilidad, así que el alquiler tiene unos precios muy competitivos: quince euros por día. Debido a que el parque móvil es limitado, los fines de semana hay que reservarlos con tiempo, ya que cada vez son más los que se lanzan a probar cómo es esto de circular sin llevar delante de las piernas un motor de explosión. El interesado debería recibir en las tres horas siguientes la confirmación de disponibilidad de la empresa National Atesa, que es en la ciudad la concesionaria de los coches eléctricos del plan Mobega.
La prueba
Jueves, 10.30 horas. En la oficina de National Atesa (avenida de Lugo, junto a la estación) Esther te entrega la documentación, las llaves y te da algunas instrucciones. La más importante: en el panel de instrumentos del coche deberás estar atento a la palabra «Ready» (preparado, en inglés) que se ilumina cuando el coche está encendido y en orden de marcha. Parece una tontería, pero no lo es; el vehículo es completamente silencioso. Cuando está parado el conductor no detecta ni la más mínima vibración, así que tiene que fiarse de lo que dice la pantalla.
A Santiago han llegado dos modelos de coche eléctrico, fabricados ambos por el grupo PSA-Citroën-Peugeot en Vigo: el Citroën CZero i el Peugeot iOn. Básicamente, el mismo vehículo.
Nos asignan el Citroën y nos indican que la autonomía ronda los cien kilómetros, aunque eso varía en función del uso que se le dé, del consumo de electricidad que tengamos dentro del coche (faros, aire acondicionado...), de cosas como las pendientes, lo cargados que vayamos, nuestra propia manera de conducir...
El coche incluye un kit de carga: cables para cargarlo en alguno de los puntos que hay en Galicia, las llamadas electrolineras; y un adaptador para poder enchufarlo en nuestra propia casa.
En Santiago, la única electrolinera está situada en el polígono del Tambre, junto a Noyamóvil. La persona que alquile un coche del plan Mobega recibirá una tarjeta con la cual podrá realizar la recarga gratis y en veinte minutos.
De la estación, salimos hacia el periférico, rumbo norte. Buena aceleración. Hay que familiarizarse con el cambio automático y la ausencia de embrague. El velocímetro llega a los 80 por hora sin mayor complicación en el periférico; podría llegar a más, pero no está permitido en esta vía. Mientras conduces, un indicador señala si estás consumiendo batería, si circulas en modo económico -a punta de gas- o si, aprovechando la inercia, en llano y cuesta abajo, el propio vehículo se autocarga.
Llega el momento de aparcar en Costa Vella. El coche es tan manejable que se estaciona en cualquier parte. Como el vehículo va rotulado, es inevitable que la gente se fije y pregunte. Y todo el mundo pregunta lo mismo: autonomía, ventajas, inconvenientes... y precio.
Al ser tan silencioso, los peatones se asustan si pasas muy cerca; el silencio, aunque es una ventaja, también es un problema para quienes van a pie.
Cincuenta kilómetros
El resto de la mañana seguimos gastando batería recorriendo la ciudad de arriba a abajo; coberturas de ruedas de prensa, la compra del día, ir a buscar a los niños al colegio, vuelta al trabajo, más recorrido por la tarde, pruebas para aparcar en sitios ajustados, circulación con más ocupantes... Al final del día, y simulando situaciones de la vida cotidiana en el casco urbano, el cuentakilómetros del Citroën CZero marca 40 más que a las 10.30 de la mañana. Y el consumo de la batería ha descendido a la mitad.
Al día siguiente, cuando lo entreguemos de nuevo en la estación a las 10.30, con casi 50 kilómetros, todavía le quedan más de tres cuartos de batería; no está nada mal.
Un fin de semana cuesta 29,5. La disponibilidad es mayor en días laborables.
15
Euros día de alquiler