Un helicóptero con base en Sar

M.G. REIGOSA SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO

Asombra con sus vuelos, convence por su disciplina en la retaguardia

26 oct 2011 . Actualizado a las 18:39 h.

Brad Oleson estuvo a punto de clasificar al Rosalía para la final a cuatro que decidía el ascenso. Hopkins puede dar fe de ello, ya que entonces militaba en el Bruesa y todavía recuerda lo que sufrieron los donostiarras ante los colegiales. Pero hasta que dio el salto a la ACB, de la mano del Fuenlabrada, el rubio de Alaska era un semidesconocido.

Algo similar le está sucediendo a Deron Washington, después de protagonizar ante el Real Madrid dos mates de diseño aeronáutico, tanto por el salto como por la mecánica. Ya lo hacía en la LEB, pero no es lo mismo la resonancia de la Liga Endesa. Y más cuando tiene delante los 216 centímetros de Mirza Begic.

Lo más curioso es que el Obradoiro no fichó a Deron Washington por su capacidad para llegar planeando al aro. Sabía que traía un helicóptero a su hangar de Sar, pero un helicóptero defensivo. Entra por la vista porque ataca las canastas de arriba abajo. Pero convence porque es un tipo aplicado en la lucha por el rebote, está siempre presto a las ayudas en la retaguardia y no descuida las chapas.

A primera vista salta su gusto por los tatuajes. Uno de ellos es una palabra, thinniest, el más delgado. Por esa puerta se adentró en el baloncesto, ya que por tradición familiar lo suyo debería ser el fútbol americano. Su padre es entrenador ayudante en la liga profesional, y su especialidad es la defensa. Fue él quien desaconsejó, más bien prohibió, al jovencísimo Deron que se dedicase a un deporte de choque porque le faltaba chasis. Sin embargo, esa carrocería liviana lo acercó a las canastas. Tanto, que casi puede ver por encima del aro. Y, como se puede apreciar en la fotografía, superando los 216 centímetros de una de las torres madridistas.

Moncho Fernández se confiesa encantado con sus jugadores y no ha dudado en significar al alero de Luisiana: «Tácticamente es muy inteligente y, defensivamente, muy disciplinado. Ha crecido mucho y se ha adaptado muy bien al equipo».

Deron Washington también pone de su parte. Este verano contrató a un entrenador personal para no dejar de lado ni la preparación física ni la técnica. Llegó en plena forma y, aunque no se prodiga mucho en la media y la larga distancia, ha mejorado su tiro.

Con todo el empeño

Ya sabe lo que es quedarse a las puertas de la NBA, porque no pasó el último corte con los Detroit Pistons. Pero también sabe que no quiere dejar de crecer en el baloncesto profesional, ya sea a un lado o al otro del Atlántico. En ello vuelca su empeño.

Con respecto a la pasada campaña, ya no es el más delgado del equipo. Ahora comparte ese honor con otro junco de pura fibra, Stephane Lasme. El pívot encamina más sus saltos a los rebotes y a los tapones, pero también va a dejar su impronta con los mates.

El de Gabón es otro helicóptero defensivo. Quizás no lo parezcan cuando están posados sobre el parqué, pero disipan dudas en cuanto emergen en el espacio aéreo.