«Ya estaba embarazada en el rodaje, todos me protegieron»

Feliz tras su reciente maternidad, la actriz reaparece en la cuarta entrega de «Piratas del Caribe» y prepara ya un nuevo filme con Woody Allen.


| Enfundada en un vestido azul eléctrico de Roland Moret y subida a unos tacones de vértigo, Penélope Cruz se muestra «muy, muy feliz» tras su reciente maternidad. Con la melena suelta y luciendo sonrisa, afronta con entusiasmo la promoción de una de las películas más esperadas de la temporada. Dejando a un lado su vida privada, de la que no habla por más curiosidad que provoque, la actriz se muestra más que encantada de hablar de Angélica, el manipulador personaje que interpreta en Piratas del Caribe: en mareas misteriosas, la cuarta entrega de la franquicia.

Antes de viajar a Cannes, el reparto completo estuvo en la presentación mundial de la película en Disney. Compartiendo protagonismo con Johnny Depp y bajo las órdenes de Robert Marshall, Penélope derrocha sentido del humor en la creación de una pirata sevillana que conquista el corazón de Jack Sparrow. Tratando de encontrar la fuente de la juventud, los dos protagonistas se embarcan en una nueva y trepidante aventura por aguas caribeñas.

-¿Es cierto, como cuenta el actor Ian McShane, que apareció todos los días en el rodaje con una camiseta de la selección?

-Sí. Durante el Mundial de Sudáfrica estuvimos rodando en Hawái. Allí todo el mundo hablaba de fútbol y, como España ganaba sus partidos, yo llegaba al rodaje vistiendo la camiseta de mi país. Cuando ganamos me puse la camiseta de Iniesta y así llegué a mi primer día de grabación en el barco pirata. Llevaba la camiseta de España encima de mi ropa de pirata [se ríe]. A los demás no les hizo mucha gracia que me pavoneara con ella, pero éramos campeones del mundo, así que...

-¿Cómo se enfrentó al personaje de Angélica?

-Me inspiré viendo pinturas sobre piratas, leyendo sobre ellos. No me fijé en ninguno en particular, nada específico. La mitad del personaje estaba ya sobre la página, muy bien definido por el guion. Le añadí mi imaginación, mi propia visión.

-¿Leía libros de piratas en su infancia?

-Siempre he estado interpretando algo, desde que tenía tres o cuatro años. Recuerdo con mucha viveza las sensaciones que me provocaba actuar cuando jugaba con mis amigos. Siempre pretendía ser alguien diferente. Muchos de aquellos juegos eran muy masculinos y acababa jugando con camiones. Algo que no hacia feliz a mi madre, por cierto. Estoy segura de que interpreté a un pirata en alguna ocasión. Con esta película tuve mucha suerte: dije que sí antes de leer el guion y, cuando lo leí, descubrí que iba a convertirme en una mujer pirata. Mi personaje es muy colorido porque es una mujer con mucho conflicto.

-Estaba embarazada: ¿cómo se sintió durante el rodaje de la película?

-Me sentí muy bien. Protegida por todo el equipo. Lo más importante era mi seguridad y Johnny y el director se preocuparon de garantizarla en todo momento.

-Angélica es muy manipuladora. ¿Cree que todas las mujeres tienen algo del personaje?

-No. Ella es especialmente manipuladora y una mentirosa fenomenal. Para ella todo es un juego. Se comporta así debido a la manera en que fue educada. Su padre es el pirata más peligroso de todos los tiempos y Angélica ha desarrollado esas habilidades debido al peculiar entorno en el que ha crecido. Personalmente soy muy mala mentirosa, muy mala, porque mi boca se tuerce cuando miento [se ríe]. Así que resulta mucho más divertido interpretar a una mentirosa recalcitrante.

-Sus hermanos trabajaron con usted. ¿Cómo se involucraron en el filme?

-Eduardo compuso un tango bellísimo para la película. Es un compositor sensacional a quien invitaron a participar por su talento. Mónica nos hizo un gran favor. Le preguntaron si podría doblarme en las escenas de acción con la espada. Ella es actriz y bailarina y había entrenado con la espada para otra película. Fue muy generosa al ayudarme en estas circunstancias.

-¿Quién es mejor con la espada, usted o Mónica?

-Ella lo había hecho antes y es muy buena. Yo estuve aprendiendo y practicando durante los dos meses previos al rodaje, pero solo pude grabar algunas escenas, las que me permitieron por razones de seguridad.

-Ha trabajado ya en dos ocasiones con Johnny Depp. Primero en «Blow» y ahora en «Piratas 4» ¿Cómo es en las distancias cortas?

-Genuino. Natural. Tal cual le ves. A los cinco minutos de estar con él te preguntas: «¿De verdad es tan buena persona?». Lo mismo ocurre con el director de esta película, Rob Marshall. Es un auténtico caballero, dulce, amable. Dos seres sensacionales con quienes ya había trabajado antes. Por eso dije que sí a la película casi a ciegas, sin haber leído el guion. Quería trabajar de nuevo con Johnny y con Rob. Johnny, además de un actor excepcional, es una de las personas más divertidas que conozco. Me puede hacer reír un día entero.

-¿Le gastó alguna broma en el rodaje?

-Siempre lo intenta. Tiene todo tipo de recursos y artilugios. Es una caja de sorpresas. Nunca sabes lo que puedes esperar a su lado, pero está garantizado que no te aburrirás. Es muy amable y cariñoso y eso es lo más importante. Nunca olvidaré lo preocupado que estuvo por mi seguridad durante todo el rodaje.

-¿Cuál fue el mayor reto del rodaje?

-Insisto en lo mucho que me protegieron tanto Rob Marshall como Johnny Depp, de modo que el mayor reto fue no carcajearme cuando estaba frente a Johnny. Es difícil mantener la seriedad ante él cuando está en la piel de Jack Sparrow. Pero lo cierto es que como actor improvisa mucho y a veces no podía controlarme y me reía.

-El ansia de libertad de Jack Sparrow, que abandona a Angélica, ¿refleja el deseo de los hombres en busca de libertad y aventuras?

-Nunca me ha gustado hablar en términos generales. En este caso Jack Sparrow tiene miedo de Angélica. Y a ella le aterrorizan sus sentimientos. Albergan sentimientos muy fuertes el uno por el otro: les han ocurrido muchas cosas. Cada uno quiere huir del otro, pero no pueden.

-¿Ha decidido ya cuándo va a regresar al trabajo?

-Volveré a trabajar con Woody Allen en el mes de julio en Roma. Es un rodaje corto, de dos o tres semanas, pero perfecto para mí.

-¿Le ha cambiado la maternidad?

-Lo único que voy a decir es que estoy feliz. Muy, muy feliz.

-Robert Marshall reconoce que le ayudó mucho en el rodaje con los detalles españoles ¿Orgullosa de sus raíces?

-Sí, soy profundamente española. Eso no cambiará nunca. España es mi país, y amo a mi país. Disfruto viviendo parte de mi tiempo allí, donde está la mayoría de mi familia. Mis raíces son españolas aunque esté en Los Ángeles o en Nueva York. Siempre querré ir y venir. Trabajar en España es importante para mí.

-¿Cuál es la gran diferencia entre vivir en Madrid o Los Ángeles?

-No trabajo todo el tiempo, así que mi vida aquí está llena de muchas otras cosas. No todo es rodar, desde luego. Cuando ruedo una película no suele ser ni en Los Ángeles ni en Madrid. Así que normalmente cuando estoy en alguna de las dos ciudades, mi dedicación primordial son las cosas más cotidianas y que no tienen nada que ver con las películas en que trabajo.

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