Bugallo quiere seguir mientras los vecinos no se cansen de él

Juan María Capeáns Garrido
Juan Capeáns SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO

Considera que Santiago aprovechó un mandato marcado por la crisis

04 may 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Pragmático, teórico, cordial con sus socios de gobierno y sibilino en la confrontación con los que tratan de evitar legítimamente que no repita como alcalde por cuarta vez consecutiva, llámese Xunta de Galicia o Conde Roa. Así se presentó el candidato del PSOE de Santiago, Xosé Sánchez Bugallo, ante una amplia y equilibrada pléyade ciudadana que acudió al desayuno convocado por Fórum Europa Tribuna Galicia. El ministro de Fomento, José Blanco, le dio peso a la cita y paso al regidor, y también le pisó los titulares referidos al túnel del Hórreo y a Lavacolla.

«Santiago es una ciudad bonita que funciona y que no se podría concebir sin la labor de Pepe Bugallo», resumió con un punto naïf Blanco, quien por motivos de agenda se perdió parte de la intervención del candidato, como cuando evitó en el turno de preguntas reconocer algún error de bulto en su mandato. El regidor tampoco acertó a definir el punto final de su estadía en Raxoi, y aunque admite que un buen alcalde necesita doce años para que se aprecie su trabajo -él ya los ha superado- acude a las encuestas internas que maneja su gabinete para destacar la percepción de que los vecinos «non están cansos de min. Se máis adiante cambia a cousa, eu mesmo pedirei o relevo», puntualizó Bugallo, quien desveló una de sus máximas para gobernar: que el día a día y las urgencias no te desvíen de las cosas importantes.

Con Conde Roa, imposible

El protagonista del acto remarcó en el tramo final de su intervención que él no había citado ni una vez a Conde Roa, y cuando fue requerido por la audiencia habló, como en las últimas semanas, con insinuaciones que podrían llegar a ser más efectivas que cualquier acusación: «Santiago é unha cidade pequena e todo o mundo sabe o que hai, polo que eu seguirei a miña liña de presentar o meu proxecto». Y sentenció: «A Conde Roa o dou por imposible».

Bugallo mantuvo una idea fuerza en su estructurado discurso sin papeles: todo lo que se hizo en los últimos cuatro años se ha ejecutado durante una crisis sin precedentes de la que Santiago saldrá de la mano junto a Galicia y a España, aunque entiende que la capital gallega está mejor preparada que otras urbes porque siguió su rumbo marcado incluso con menos recursos, sin aumentar la presión fiscal y reduciendo el presupuesto y la deuda municipal, coyuntura que, advirtió, se mantendrá en los próximos años. Por ello entiende que fue correcto aprovechar el 2010 para poner patas arriba la ciudad. «Agora xa non hai os cartos do Plan E e da Xunta que chegaron nese momento», explicó justificando las obras durante el año santo. Su segundo mensaje transversal tuvo que ver con la centralidad de Santiago, en sentido figurado y geoestratégico. Bugallo fue capaz de defender su alegato sin herir sensibilidades, y por ejemplo habló de Lavacolla como el aeropuerto «común» de los gallegos.

Sobre las expectativas electorales y la posibilidad de gobernar de nuevo con los nacionalistas -estaban presentes varios ediles y el candidato Rubén Cela, al que citó en dos ocasiones-, recurrió sarcástico a un clásico de las últimas semanas: «Non vou a polo 0-0, vou a gañar, pero terei que administrar a decisión dos cidadáns».